viernes, 14 de marzo de 2014

El último verano en Mayfair, Theresa Révay








Ediciones B, 2.012
Premios: ninguno
Precio: 21 € (6,95 € en edición de bolsillo)
Adquisición: rebajas







"Tu abuelo era un nostálgico. Se negaba a admitir que la tierra no era ya una posesión inalterable. Prefirió detener el tiempo en 1.884, considerando que la extensión del derecho a voto era un paso hacia la destrucción del país. Pero el mundo evoluciona. A veces me pregunto qué será de nuestras familias".

La autora

Theresa Révay es una escritora francesa nacida en París en 1.965. Estudió Literatura Francesa en la Sorbona. Durante muchos años trabajó como traductora y colaboradora para varias editoriales francesas. 
Publicó su primera novela histórica, 'Valentine oule temps des adieux', en 2.002. La tercera, 'La loba blanca', que salió en 2008, cosechó un merecido éxito tanto en su país natal como en otros de habla hispana gracias a su apasionante recreación de una época, su rigor histórico y su sensible creación de unos personajes que permanecen en el recuerdo.

Sinopsis

En Londres, a los Rotherfield les apodan los «Admirables». Tienen dinero, poder y prestigio. En el verano de 1.911, los Rotherfield han organizado un baile para su hija Victoria, pero la fiesta se complica cuando desaparece su hermana Evangeline. Su hermano mayor, Julian, la encuentra en la cárcel de un barrio obrero, donde está incubándose una revuelta. El menor de los hermanos, Edward, abrumado por las deudas de juego, se embarca en una carrera de aviones en la que debe vencer al francés Pierre du Forestel, un joven tan seductor y fantasioso como él. Mientras tanto, un inexorable declive amenaza a la aristocracia inglesa y a la vieja nobleza francesa, en los albores de la Primera Guerra Mundial.

Mi crítica

Theresa Révay utiliza el comienzo de la novela para presentar al lector a la mayoría de personajes que irá desfilando por las páginas de 'El último verano en Mayfair'. La familia protagonista, los Rotherfield, pertenece a una larga estirpe de terratenientes británicos que está a punto de ver cómo cambian las tornas en el albor de el siglo XX.

Cada personaje presenta su propia personalidad y gracias a que sus rasgos están tan marcados a lo largo de los pasajes en que intervienen, no tuve ningún problema en distinguirlos. Hasta que la autora no presenta a casi todos no avanza la trama realmente, y eso significa que el lector tendrá que ser paciente.

El hecho de que en una novela el autor esté durante más de cien páginas presentando a sus personajes sin apenas hacer que la trama avance, en mi opinión es una mala estrategia. Esta primera parte de 'El último verano en Mayfair' me terminó cansando un poco, sobre todo al final.
Una vez se supera esta fase, me fui metiendo más en la historia. Los personajes son como peones de ajedrez que van moviéndose en aras de un elemento más importante que ellos mismos: la trama. Su destino está irremediablemente escrito y poco pueden hacer por cambiarlo. Sin embargo, al lector le aguardan algunas sorpresas a lo largo de la lectura y no se podrá dar todo por sentado.

Consideré un acierto el modo en que la autora introduce y desarrolla el tema de los inicios de la aviación en la trama. Aporta un toque original que muchas otras obras ambientadas en la misma época no tienen. En cambio, el estilo narrativo de la autora no me entusiasmó demasiado: bajo mi punto de vista abusa un tanto de las descripciones. Contextualiza y ambienta los pasajes de una manera que se me antoja saturadora. Por otro lado, creo que el punto fuerte de Theresa Révay son los diálogos, sobre todo cuando interactúan dos personajes que no se caen bien, o que directamente se odian.

Además, está la cuestión del número de personajes: en mi opinión, si no hubiera tantos el ritmo hubiese sido más fluido. La autora se empeña en darles a todos un nivel de importancia relativamente parecido, por lo que si se avanza en la historia de determinado personaje, en el siguiente capítulo encontraremos el desarrollo de la subtrama protagonizada por otro, y así sucede durante muchas páginas.

En cuanto a las tramas amorosas, no son ni mucho menos las que más desarrollo presentan, pero sí que ocupan un lugar especial en el devenir de la historia. Lo menciono porque, al igual que otros lectores, pensé que esta obra tendría un componente romántico mucho mayor de lo que finalmente he hallado.

Cuando estalla la primera Guerra Mundial (esta información está presente en la sinopsis) la acción se vuelve mucho más intensa. La fortaleza de los personajes se va a ver puesta a prueba y las decisiones que tomen serán duras, marcando así un antes y un después en cada uno de ellos. Por desgracia, como son tantos los personajes, aunque cada uno de ellos tiene una personalidad definida, nunca tuve la sensación de haber podido conocer sus caracteres en profundidad. Esto se traduce en que no he podido empatizar con ninguno en exceso y me hubiera gustado lo contrario.

En esta fase de la obra es cuando las tramas amorosas bien se materializan finalmente, bien se consolidan, o bien se rompen. Ya sea en Londres o en París, ya sea en las trincheras o en los hogares de los personajes, la guerra está presente en cada página de la novela.

El final es agridulce para todos los personajes: ninguno se libra de perder algo en la guerra. Las mujeres ganan su tan ansiado derecho al voto, pero esta victoria es amarga para toda una generación.
Considero que la novela hubiera sido otra bien distinta si Theresa Révay hubiese dado más protagonismo a May Wharton, la primera aviadora en la historia. Su vida como personaje es en mi opinión la más interesante y la mejor construida de todas las que se congregan en la obra. Este espíritu libre, valiente y decidido, tan adelantado a su época, merecía más atención.

Conclusión

'El último verano en Mayfair' presenta elementos que no me han terminado de convencer y creo haber justificado mis motivos a lo largo de la reseña. Esto me ha impedido disfrutar de la novela al completo. Menos mal que mi opinión sobre Theresa Révay no es ni mucho menos negativa porque tengo otros dos libros escritos por ella esperando en mi estantería: 'Todos los sueños del mundo' y 'Noches blancas de París', de los que hablaré en próximas reseñas.

Recomiendo esta novela a los amantes del género histórico, pero quizá sería conveniente ir con las ideas bien claras sobre lo que uno se va a encontrar entre las páginas de este libro.

¿Recomendada?: .

martes, 11 de marzo de 2014

Cinco cuartos de naranja, Joanne Harris








DeBolsillo, 2.001
Premios: ninguno
Precio: 6,95 € (en edición de bolsillo)
Adquisición: a través de libroscompartidos.com







"Mi madre sentía pasión por todas las frutas salvo por las naranjas, a las que se negaba a dar entrada en la casa. Por un aparente capricho suyo, a sus hijos , nos puso nombres de fruta y de una receta. Cassis, por su pastel de casis; Framboise, por el licor de frambuesa; y Reine Claude por las ciruelas Claudias que crecían contra el muro sur de la casa, espesas como uvas y almibaradas con avispas en verano".

La autora

Ya presenté a la autora, la inglesa Joanne Harris, en la reseña de 'Chocolat'.

Sinopsis

Framboise, ya adulta, recuerda por unos instantes sus momentos de niña. Unos recuerdos que afloran con intensidad cuando vuelve a su pueblo natal en la campiña francesa y abre un coqueto restaurante que adquiere gran notoriedad gracias a las recetas de un cuaderno heredado de su madre. La lectura de dicho cuaderno, abrirá la puerta a varios fantasmas del pasado.

Mi crítica

'Cinco cuartos de naranja' no tiene nada que ver con 'Chocolat'. Es más, ni siquiera, en mi opinión, parecen escritas por la misma autora. Aunque ambas estén ambientadas en la Francia rural y la comida desempeña un papel relevante, la que hoy reseño es mucho más introspectiva que la obra más afamada de Joanne Harris y considero que son más los puntos que las separan que los que las unen.

El comienzo me pareció engorroso, caótico, me sentía perdida. La psique de los personajes se hace con toda la atención del lector. La acción pasa a un segundo plano prácticamente desde el principio. La protagonista, Framboise, lleva una vida desde la infancia triste: huérfana de padre, al cuidado de una madre desequilibrada a la que atormenta un oscuro secreto.

La naranja no sólo está presente en el título: es un elemento muy importante a lo largo de la obra. Por causas que el lector desconoce hasta el final, la madre de Framboise no podrá soportar estar cerca de ellas, tocarlas u olerlas. No ya digamos comerlas. Hay una especie de guerra declarada entre progenitora e hija que me genera sentimientos encontrados con respecto a la protagonista. La autora le dota de un carácter demasiado frío y duro para tratarse de una niña. Estos son unos rasgos que me llaman bastante la atención en un personaje así.

En cuanto a los hermanos de Framboise, lo que al principio comienzan siendo travesuras acaba convirtiéndose en algo mucho menos inocente que traerá problemas serios a más de un vecino. Esta parte de la trama podría haber sido una de las más atractivas, sin embargo, en general me costó mucho mantener la atención en las páginas de 'Cinco cuartos de naranja'. La principal razón es que no conseguí empatizar con ningún personaje de cuantos aparecen. Al contrario de lo que sucede en 'Chocolat', novela protagonizada por figuras a cada cual más entrañable, en esta obra, no podían ser más distintos.

La historia desarrollada en el presente (con una Framboise adulta que regresa a su pueblo natal), no me gustó nada. No me pareció interesante, ni creo que realmente aporte demasiado. No siento ninguna pena por una Framboise que sufre, años después, las consecuencias de un pasado que todavía no se ha marchado. Además, su carácter es fuerte: cada vez se parece más a su madre.

La forma en que los personajes interactúan es interesante, pero la poca empatía que muestran los unos con los otros resta mucho encanto al discurrir de la obra. Es obvio que, por las características de la novela, no podían ser tan entrañables como los de 'Chocolat', pero la autora se dirigió al extremo contrario sin ningún tipo de contemplaciones. Así, sentí que solo me estaban permitiendo disfrutar de la novela a medias.

A medida que la novela avanza, se vuelve más oscura, como los personajes y el destino que parece aguardarles. Sin embargo, el final me ha sorprendido, porque es inesperadamente optimista. Después del clímax que presenta 'Cinco cuartos de naranja', en el que se desvelan los secretos que envuelven la trama, que haya esperanza para personajes como Framboise y su familia es un modo nada predecible de cerrar la obra.

Conclusión

Todavía no sé si me ha gustado la novela o no. No sé si esperaba algo más o solamente esperaba otra cosa, pero 'Cinco cuartos de naranja' ha sido una experiencia lectora no tan agradable como me hubiera gustado que fuera. La novela de Joanne Harris no está ni mucho menos mal escrita. Tampoco considero que sea una mala obra, pero me ha faltado algo.

Joanne Harris ha demostrado tener un increíble abanico de registros y nadie podrá acusarla de escribir "más de lo mismo", al menos, no con 'Cinco cuartos de naranja'. Tras leer esta novela, he de reconocer que me he quedado un poco descolocada y no sé si volveré a leer algo de Joanne Harris en un futuro. Supongo que sí, si me llama la atención el argumento. Una obra recomendable para aquellos que hayan sentido curiosidad tras leer la reseña.

¿Recomendada?: .

sábado, 8 de marzo de 2014

La muerte de Venus, Care Santos








Espasa, 2.007
Premios: Finalista Premio Primavera de Novela 2.007
Precio: 20,90 €
Adquisición: librería de segunda mano






Esgrafiadas en las paredes de la habitación, rasgando el papel, de cualquier manera, distinguió entonces las letras de una palabra que se repetía una y otra vez (…)
ME IUBA, ME IUBA, ME IUBA, ME IUBA, ME IUBA” 

La autora

Ya presenté a la novelista Care Santos en las reseñas de 'Habitaciones cerradas' y 'El aire que respiras'.

Sinopsis

Tras la muerte de su tía abuela, la joven Mónica hereda el viejo caserón familiar y decide instalarse en él, en compañía de su compañero Javier y, en un futuro próximo, de la niña de la que está embarazada. Desde que comienzan las obras de remodelación de la casa, diversos fenómenos inexplicables comienzan a manifestarse entre sus muros: un olor nauseabundo que invade la sala principal, repentinas bajadas de temperatura, un gran ficus del jardín que se resiste a ser arrancado... Para Mónica se inicia así una dramática aventura que le llevará a entrar en contacto con un universo paralelo, el que separa la existencia de los vivos de la de los muertos, y que le trasladará a través del tiempo a una vida anterior, en los albores de nuestra era, en la que se produjo un crimen execrable.

Mi crítica

Esta es la tercera novela que leo de Care Santos, tras 'Habitaciones cerradas' y 'El aire que respiras'. Me gustó bastante la primera, que además tiene en común con 'La muerte de Venus' la ambientación en una gran casa antigua en la que el pasado, está más presente que nunca.

'La muerte de Venus' me ha gustado, aunque sea una novela poco original en parte, ya que cumple prácticamente todos los tópicos que podría presentar una obra de género de terror o gótico. Care Santos se las ingenia para, a través de capítulos cortos y un lenguaje sencillo, enganchar al lector al misterio que encierra la gran casa que hereda Mónica, una de las protagonistas de esta novela.
Los personajes principales en 'La muerte de Venus', Mónica y Javier, son meros peones cuya función es ayudar a que la trama avance. En mi opinión, el peso de la narración está en poder de otras figuras, como Leónidas Xart, Román o Iulia.

Habiendo ya alcanzado la parte de la novela en que la acción se traslada a la época romana, coincido con algunos lectores que afirman que esta es la parte menos interesante de la novela. Care Santos deja la historia de la casa encantada a medias para comenzar desde cero la historia de Iulia y confieso que me dio un poco de pereza adentrarme en una nueva trama. Sin embargo, cuando esta alcanza su clímax, todo se vuelve mucho más intenso.

Sin duda, el mayor atractivo de 'La muerte de Venus' es la manera en que el pasado (un pasado tan lejano) y el presente confluyen en una misma dimensión. La forma en que se unen ambas historias me pareció digna de elogio y original, algo que contrarresta el desfile de tópicos por el que pasan Mónica y Javier a través de sus experiencias con la casa encantada al comienzo de la obra.

Lo único que he echado de menos ha sido un poco más de consistencia en los personajes principales. Como ya adelantaba al principio de la reseña, parecen ser elementos secundarios. Quizá la excepción más notable, junto con la de Iulia, es la de Román, que va ganando cada vez más importancia a medida que el clímax de la novela se acerca. Esto contrasta con lo que le ocurre a la figura de Javier, que se deshincha.
Además, considero que la historia de las cartas que el lector conoce en el primer tercio de la novela está un tanto desaprovechada, y que podría haber dado más de sí. Me hubiera gustado que continuara.

Los giros argumentales de la trama en el último tercio de la novela me han gustado. El final, asimismo, me pareció a la altura del resto de la obra.

Conclusión

'La muerte de Venus' es una novela entretenida que no da miedo en ningún momento. Algunos lectores han sentido cierto reparo en leer algunos pasajes de la obra a solas y por la noche, pero no considero que el nivel de las escenas más tensas sea para tanto.

La novela de Care Santos se lee muy fácilmente y en pocos días. Considero que es una lectura ideal para aquellos que busquen una historia clásica de fantasmas con un toque diferente. 'La muerte de Venus' no es la mejor en ese aspecto ni es una novela redonda, pero en mi opinión tiene muchos puntos positivos y es recomendable, sin duda. Eso sí, opino que Care Santos todavía no nos ha dado su mejor novela y que, cuando llegue, estaré más que dispuesta a leerla. Ojalá tenga una gran casa antigua como telón de fondo, porque se le da bastante bien moverse en ese tipo de ambientes lúgubres que conocieron tiempos mejores.

Valoración: 7,5/10
¿Recomendada?: .

miércoles, 5 de marzo de 2014

El sonido de la vida, Alex George







Maeva, 2.012
Premios: premio Libro Revelación de Barnes & Noble y premio Libro del Mes en Amazon
Precio: 19,80 €
Adquisción: a través de eBay







"La música estuvo presente, siempre".

El autor

Alex George es un autor inglés nacido en 1.970. Estudió derecho en Oxford y ejerció como abogado en Londres y París antes de trasladarse definitivamente a Estados Unidos y dedicarse por completo a la escritura. Su primera novela, 'Working It Out' (sin traducción al castellano), fue considerada por The Times como uno de los diez mejores libros de 1.999. 
'El sonido de la vida' es su cuarta novela y también ha sido galardonada con varios premios. Se publicará próximamente en más de diez países europeos. En la actualidad, Alex George vive en Beatrice, Misuri, ciudad donde se desarrolla esta novela.

Sinopsis

Hanover, Alemania, 1.904. Frederick y Jette son una pareja poco convencional cuyo destino se une al conocerse una cálida tarde de primavera en el parque de Grosse Garten. Frederick posee el don de la música, y, Jette, a pesar de su falta de gracia femenina, una sensibilidad especial para apreciar una delicada melodía. Al escuchar de boca de Frederick un aria de La Bohème de Puccini, reconoce en él al hombre de su vida. Poco después, Jette se queda embarazada, y ante la rotunda desaprobación de su madre, deciden huir juntos y embarcarse en el primer buque que zarpe hacia el Nuevo Mundo. El azar les lleva a una pequeña ciudad de Misuri, donde da comienzo la gran historia de amor y supervivencia de cuatro generaciones de una misma familia.

Mi crítica

Mi intuición me decía que esta novela me iba a gustar. Bueno, eso y algunas reseñas positivas que leí sobre ella. Han acertado, a medias. 'El sonido de la vida' comenzó muy bien. Es una saga familiar que, por desgracia, va de más a menos en todos los aspectos posibles: personajes, ritmo, argumento, tono de la narración...

Considero que Alex George es, primero, un contador de historias y, después, un novelista. Domina el uso de la elipsis: la historia, en su primera parte, siempre presenta el ritmo adecuado, adaptándose a la narración. El estilo realmente no destaca por nada especial, bajo mi punto de vista, exceptuando un par de juegos de palabras ingeniosos que, desgraciadamente, hacen necesaria una aclaración por parte del traductor para que no se pierdan.

Pienso que, cuando el testigo pasa de Jette y Frederick a sus hijos, 'El sonido de la vida' deja atrás cierto encanto que proporcionaban estos dos personajes. Dicho encanto queda totalmente disipado cuando a su vez, la narración recae en sus nietos un par de cientos de páginas después. Algunos tramos son poco creíbles, como la amigable tolerancia de la familia protagonista hacia las personas de color, algo impensable en los años veinte del pasado siglo en aquel entorno rural.

En general, la novela tiene un ritmo fluido y las páginas van pasando sin que uno se dé cuenta durante la primera mitad. Se nota el cariño y la dedicación que ha puesto Alex George en su proyecto. Esto ha conseguido traspasar las páginas y llegar intacto al lector, en mi opinión. No puedo, sin embargo, afirmar lo mismo en el caso de la segunda parte de la novela.

'El sonido de la vida' parece otra novela en su segunda mitad. La historia de Jette y Frederick es especial y me gustó mucho. La historia de Joseph y Rosa cuando eran niños no es tan espectacular, pero no me disgustó. En cambio, cuando el testigo es cedido a los hijos de estos, el libro no vuelve a ser el mismo, en mi opinión.

Para empezar, porque la acción se vuelve mucho menos interesante. El personaje de James (nieto de Frederick y Jette) es un adolescente huraño y solitario que solo piensa en el sexo. No me gustó el cambio de unos personajes consistentes y con carácter (sus abuelos) a uno asustadizo y pusilánime que vive de los recuerdos que nunca se materializaron.

No pude simpatizar ni comprender al personaje de James. 'El sonido de la vida' se vuelve un tanto oscura, con tintes pesimistas que de ninguna manera se hallan en las primeras páginas de la obra, en la que el optimismo vence a pesar de las circunstancias. La vida de James deprime, no tanto porque el destino no haya sido generoso con él, sino por cómo se toma los acontecimientos que le afectan. James es un personaje corriente, sin nada especial, gris y nada carismático.

Incluso me dio la impresión de que en esta segunda mitad el vocabulario se volvía mucho más vulgar, menos cuidado. Quizá esta percepción haya que achacarla a mi creciente desencanto, pero cada vez hallaba más detalles, más argumentos, para indignarme con lo que leía.

Además, me ha sorprendido, y no precisamente para bien, el hecho de que apenas se utilice la música como hilo conductor de la novela. Sí, está presente, pero de una manera bastante tenue, débil, va y viene. En mi opinión, el autor desaprovecha este recurso, que podría haber dado mucho más de sí. La mujer tocando el violín que aparece en la portada es un engaño, pues en la novela ninguna mujer emplea semejante instrumento en ningún pasaje.

Antes del final, Alex George desvela un secreto de familia que no se podía intuir pues en la trama no se ha hecho antes alusión a dicha incógnita. Sea como fuere, es una sorpresa inesperada que, lo reconozco, sí me ha gustado: dicho giro no ha estado mal.
El final pone al lector al corriente de la manera en que terminan casi todos los personajes que han ido apareciendo a lo largo de la novela. Alex George se encarga de atar todos y cada uno de los cabos de modo que ninguno queda suelto o pendiente de resolver.

Conclusión

Que una novela vaya de menos a más es incluso comprensible, pero que este orden se revierta no me resulta natural. Si un autor ha demostrado en páginas anteriores lo que es capaz de hacer, no entiendo por qué baja el nivel o se aleja del modo en que ha comenzado su novela.
Recomiendo la lectura de esta obra pero no sin dejar de advertir a los lectores que 'El sonido de la vida' tiene ciertos puntos flacos que no deberían pasar desapercibidos. Por desgracia, en mi opinión, el bajón que presenta la novela recién estrenada su segunda mitad no remonta nunca. Aconsejo no ir con las expectativas demasiado altas para poder disfrutarla. Los que prefieran las sagas familiares, sin duda lo harán.

Valoración: 7/10
¿Recomendada?: .

domingo, 2 de marzo de 2014

Matar a un ruiseñor, Harper Lee








Zeta, 2.009 (primera edición 1.960)
Adaptación cinematográfica de Robert Mulligan en 1.961
Premios: Premio Pullitzer 1.961.
Precio: 9,50 € (en edición de bolsillo)
Adquisición: propia






"(...) - Tu padre tiene razón-, me dijo ella-. Los ruiseñores no hacen otra cosa que crear música para que la disfrutemos. No se comen los jardines de la gente, no hacen nidos en los graneros, no hacen otra cosa que cantar su corazón para nosotros. Es por eso que es un pecado matar a un ruiseñor".

La autora

Nelle Harper Lee nació en Alabama en 1.926. Es autora de una única novela, 'Matar un ruiseñor', ganadora del Premio Pulitzer en 1.961. Harper Lee no concede entrevistas y vive retirada. También ha escrito unos pocos ensayos, pero es su obra más famosa la que le catapultó a la fama. 'Matar a un ruiseñor' es un alegato por la igualdad, la justicia y contra el racismo. La obra se ubica en el marco de un Sur muy racista, donde los prejuicios por el color de la piel suponen una condena. 
Se dice que la novela tiene rasgos autobiográficos: el personaje de Scout estaría inspirado en la propia Harper Lee y el de Atticus Finch en su padre. El tercer niño, un visitante, está inspirado en las historias que Truman Capote le contaba a Lee sobre sí mismo en su infancia.

Sinopsis

Scout, apodo de Jean Louise Finch, evoca una época de su infancia en un pequeño pueblo de Alabama, cuando su padre, Atticus, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Una comunidad dominada por los prejuicios raciales, desconfiada hacia lo diferente, pondrán a prueba la integridad y los principios del abogado. 

Mi crítica

Leí 'Matar a un ruiseñor' hace muchos años. Entonces ya exclamé: '¡Por fin!', pues se trata de una obra que se acerca muchísimo a mi concepto de perfección. He estado pensando bastante en la novela tras haberla terminado. Al final he llegado a la conclusión de que pocos libros me han atrapado tanto como lo ha hecho este, así que por mi parte merece sobradamente el calificativo de buena novela, si bien el comienzo no me parece que haga justicia al resto.

'Matar a un ruiseñor' es todo un clásico. Aunque no se haya leído la novela o visto la película, a casi todo el mundo le suena el título. Me lo compré precisamente por esa razón, porque me apetecía leer algo considerado bueno por crítica y público, y porque normalmente el apelativo de clásico no se otorga a cualquier obra así como así. 

Creo que el estilo narrativo no es el mejor atributo de la novela, pero no es algo que perjudique a la obra, como he leído en otras críticas. Simplemente, es sencillo. No olvidemos que la historia está relatada por una niña, y los niños no se caracterizan por utilizar vocablos rebuscados precisamente. Ésta sí es una novela en la que resulta verosímil que tome las riendas de la narración una persona de corta edad, algo que no se puede decir de otras muchas.

La novela trata sobre la vida de Scout, una niña de corta edad que sorprende por su inteligencia. Contextualizada en una comunidad rural situada en el sur de Estados Unidos a mediados de siglo XX, la obra cuenta con esta particular niña como narradora. Scout y su particular modo de ver la vida acaban conquistando al lector. Según se va avanzando en la trama, el protagonismo va centrándose en el caso que tiene en vilo a todo el pueblo: el padre de Scout es abogado y decide defender, pese a las circunstancias y a la oposición de muchos, a un hombre negro acusado de violar a una muchacha blanca. 

Al principio me sentía desorientada, y me explico: al leer la sinopsis de la edición de la fotografía solo sabía que iba a toparme con el caso que mantiene ocupado al padre de la protagonista. En ningún momento se menciona que todo se vería bajo el punto de vista de una niña de corta edad, ni que primero Harper Lee vaya a poner en antecedentes al lector de todo lo que se cuece alrededor de Scout, ni que las travesuras, los juegos y las vivencias de la chiquilla iban a ocupar gran parte de la extensión de la obra.

Creo que por esta razón el comienzo no me gustó demasiado: sentí que me habían engañado en la contraportada (una vez más), vendiéndome un argumento que no encontraba por ningún lado. Sin embargo, comenzaron a gustarme e interesarme cada vez más las aventuras de Scout hasta que, justo cuando me sentía verdaderamente cómoda con la lectura, me topé cara a cara con el juicio, su posterior resolución y el final. Lejos de molestarme este giro en la narración, esto provocó que me quitara el sombrero y me rindiera ante Harper Lee y su ópera prima.

Lo que me chocó y gustó a la vez fue esa personalidad tan fuerte que muestra Scout. Leí en alguna parte que la autora se inspiró en ella misma para construir este personaje, y seguro que es cierto porque la figura desprende una profundidad y una originalidad en su modo de ver las cosas y en sus quehaceres poco comunes en un personaje de ficción. Scout es avispada, madura y peleona... algo marimacho. Y entrañable.

Y por fin llegó la hora de hablar del juicio: la autora tarda bastante en desarrollar el clímax de la acción, pero mientras uno aguarda el momento, y luego durante el mismo, se disfruta muchísimo con la lectura. Las páginas pasan y pasan sin que uno se dé cuenta. Puedo decir que desde poco antes del asunto de los tribunales hasta el final, 'Matar a un ruiseñor' es una señora obra, muy bien explicada, argumentada y construida. 

El final es sorprendente y me ha gustado mucho (algo que no suelo decir muy a menudo). No pienso comentar nada más sobre él porque es mejor que uno lo lea, y se maraville con él.

Conclusión

Muchos escritores contemporáneos de best-seller dedicados a tratar temas de abogacía, juicios, crímenes y misterios sin resolver deberían aprender un poquito de Harper Lee. Así es como se hace. Sólo queda añadir que me alegro de que esta novela forme parte de mi biblioteca de indispensables y que mi instinto no me fallara esta vez. 

Me pregunto, al igual que tantos otros, supongo, por qué la autora sólo ha escrito esta obra y más. Quizá puso el listón tan alto con 'Matar a un ruiseñor' que no se atrevió a publicar nada más, ya que el éxito (merecidísimo, por otra parte), le llovió en seguida. Tal vez el destino tenía reservado una misión para ella, una única misión. Los amantes de la lectura lo lamentamos.

Por supuesto (y por si quedaba alguna duda), la recomiendo a todo el mundo. 

Valoración: 9,5/10
¿Recomendada?: .
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