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lunes, 3 de julio de 2017

La interpretadora de sueños, Rafael R. Costa








Espasa, 2.014
Premios: ninguno.
Precio: 5,95 €
Adquisición: librería de segunda mano.








El autor

Rafael R. Costa es un autor nacido en Huelva en 1.959 aunque vive en Madrid desde hace casi treinta años. Ha publicado varios libros de poesía, que pueden consultarse en la Biblioteca Pública de Huelva, donde trabajó durante algunos años. También ha publicado varias novelas: 'El caracol de Byron' que fue Premio Ciudad de Irún de Novela y 'El niño que quiso llamarse Paul Newman' que ganó el Premio Onuba de Novela. Recientemente ha sido de nuevo finalista con 'El cráneo de Balboa', en la cuarta edición del premio Irreverentes de Novela. En 2.014, la editorial Espasa publicó en papel su novela histórica 'La interpretadora de sueños'.

Sinopsis

Cuando la joven Sarah Georginas Parker embarca en el Titanic, poco puede imaginar que sus planes cambiarán para siempre. Ante las circunstancias adversas que le depara el presente, pone rumbo a Estados Unidos, donde trabajará como interpretadora de sueños, de acuerdo con las enseñanzas de Sigmund Freud. Su gabinete pronto será frecuentado por lo más granado de la alta sociedad neoyorquina y su vida dará un giro. Sin embargo, al cabo de veinte años, Sarah vuelve a Europa: tiene un asunto pendiente. Son los años cuarenta y estalla la Segunda Guerra Mundial.

Mi crítica

Me llamó la atención este título tanto por su portada como por su sinopsis. No llegué a leer ninguna reseña de esta novela, pero eso no impidió que el libro estuviese poco tiempo en mi lista de deseos. Me hice con él relativamente rápido para después dejarlo durante un par de años en mi estantería. Cuando por fin comencé a leerlo, he de reconocer que se me atragantó la lectura desde el primer momento.

Últimamente me sucede con casi todas las novelas que comienzo y no es plato de buen gusto. Desconozco si esto se debe a que me hallo en una de las peores rachas lectoras que he atravesado en tiempos recientes o a que simplemente me apetece leer mucho menos que en otras épocas. Todo lector empedernido tiene sus altibajos con este amor por los libros. Al forzar un poco la máquina me acabo cansando de novelas que en otras circunstancias devoraría. Por ello, mi reseña no debe ser tomada demasiado en cuenta.

'La interpretadora de sueños' es una novela histórica protagonizada por una mujer increíble que cuenta sus vivencias, más increíbles todavía. De hecho, a lo largo de su existencia conoce a una serie de personajes relevantes e influyentes del siglo XX que terminan restándole buena parte de verosimilitud al conjunto si nos ponemos objetivos. Si bien es cierto que el equilibrio establecido por Rafael R. Costa entre realidad y ficción está bien planteado, no me ha terminado de convencer personalmente esta combinación. Kafka, Freud y Houdini, por nombrar unos pocos, se convierten en personajes de esta novela.

La novela presenta un ritmo en mi opinión lento que no ayudó a que pudiera introducirme de lleno en la trama. Sin embargo, he de reconocer que la prosa de Rafael R. Costa me resultó agradable: cuidada, con amplio vocabulario. La obra está documentada de manera sobresaliente y muy cuidada en sus más mínimos detalles. Esto, como casi siempre sucede, va en detrimento del ritmo, que considero termina bastante perjudicado. Pese a ello, bajo mi punto de vista, 'La interpretadora de sueños' va de menos a más.

La obra abarca desde los años veinte hasta finales de los treinta y principios de los cuarenta, intervalo en el que el lector es testigo del auge del nacionalsocialismo en Alemania. En 'La interpretadora de sueños' la cultura judía y el sionismo tienen un papel muy relevante, de tal modo que si uno tiene interés en dichos temas la novela resultará aún más interesante, mientras que si es al contrario esto puede a resultar tedioso.

He tenido mis más y mis menos con la protagonista. Por un lado, es un personaje complejo e inteligente, pero por otro lado, estas cualidades han influido para que me sintiera alejada de ella. En ocasiones, me ha costado ponerme en su piel y sentir empatía con todo lo que le sucedía. Me hubiese gustado que la obra contuviera más pasajes dedicados al mundo del análisis y la interpretación de los sueños, algo que pensé estaría más presente debido al título de la novela.

El final y las páginas que lo preceden también son dignos de mención. Sin duda, el cierre de la obra es una buena guida para coronar un pastel en mi opinión un tanto agridulce. Es la recompensa por haber hecho frente a pasajes densos y tan detallados. Este final merece sin duda la pena, es inesperado y a la altura de una obra tan bien ejecutada y planteada como esta.

Conclusión

He llegado a leer por la red que 'La interpretadora de sueños' forma el primer volumen de una trilogía. No doy mucho crédito a esta fuente ya que es la única que así lo anuncia, mientras que en el resto hablan de esta obra como auto conclusiva. Sea como fuere, no creo que lea una continuación de llegarse a materializar. Es más, a pesar de que el estilo narrativo del autor me ha resultado agradable, tampoco sé a estas alturas si volvería a leer alguna obra suya en un futuro.

No he llegado a disfrutar de 'La interpretadora de sueños' pese a haber hallado esos puntos positivos de los que he hablado. A mi juicio, presenta pros y contras de tanto peso en cada parte que la balanza apenas acusa desequilibrio. Creo que otras reseñas pueden ayudar mejor a los que se hayan quedado indecisos tras leer esta.

domingo, 4 de diciembre de 2016

La lista de Schindler, Thomas Keneally






Punto de Lectura, 2.002 (primera edición 1.982)
Adaptación cimematográfica de Steven Spielberg en 1.993
Premios: 
Precio: 9,95 €
Adquisición: librería de segunda mano.







El autor

Thomas Michael Keneally es un autor nacido en Sídney, en 1.935. Es mundialmente famoso por escribir 'El arca de Schindler', que fue adaptada al cine en la película de Steven Spielberg, 'La lista de Schindler'. La mayor parte de la obra novelística de Thomas Keneally son reinterpretaciones de material histórico en las que moderniza su psicología y estilo. Esta estilo es especialmente claro en 'El arca de Schindler' y en su biografía de Abraham Lincoln, donde mediante diálogos ficticios recrea situaciones históricas. También ha escrito guiones, memorias y libros de no ficción.

Sinopsis

Oskar Schindler, un hombre de enorme astucia y talento para las relaciones públicas, diseña un ambicioso plan para ganarse la simpatía de los nazis más poderosos. Alemania acaba de invadir Polonia y, gracias a sus influencias, consigue la propiedad de una fábrica de Cracovia. A partir de ese momento, comienza una transformación personal que le lleva a convertirse en una persona totalmente distinta. 

Mi crítica

Conseguí hacerme con un viejo ejemplar de 'La lista de Schindler' (o 'El arca de Schindler', como reza su título original) a un precio bastante económico. Me apetecía mucho leer la obra tras haber visto la magnífica película dirigida por Steven Spielberg: tuve que hacerme con ella. Pese a las críticas que algunos se empeñaron en objetar (llegué a escuchar que para ponerse serio como el tema de la película así exigía, el aclamado director tuvo que recurrir al blanco y negro), a mí me pareció una película genial.

No sólo están basados en hechos reales tanto la película como la novela, sino que en mi opinión es una historia que a todas luces merece ser contada independientemente del soporte que uno desee utilizar para hacerlo. No se debe permitir que caiga en el olvido: todos deberíamos conocer quién fue Schindler y qué hizo. Da una lección de humanidad, arroja un halo de esperanza a la raza entera y demuestra que no todos los alemanes eran malos entre 1.939 y 1.945, que había buenas personas que estaban dispuestas a jugárselo todo, a perderlo todo por salvar a unos cuantos. 

Es un maravilloso ejemplo de lo que todos deberíamos querer llegar a ser. Todos los niños deberían decir: yo de mayor quiero ser como Oskar Schindler . Creo que todas las personas venimos al mundo por alguna razón, y estoy convencida que Oskar Schindler tenía una misión que cumplir; ¿era una especie de ángel, acaso?, ¿un enviado?, ¿un salvador? No. Según la novela, que de modo muy poético lo explica, se trataba de uno de los treinta y seis hombres justos, uno de los gentiles que, según la doctrina judía, envía Dios en medio de la destrucción para ajustar la balanza. Pero vamos al meollo de la cuestión: la novela.

Schindler es un empresario de éxito que aprovecha las circunstancias ventajosas de los años previos a la guerra para ubicar en Polonia su fábrica, contratando a obreros judíos porque resultan mucho más baratos. Oskar se hace rico, pero detesta el régimen nazi para el que suministra sus productos. No entiende ese odio hacia los judíos, y poco a poco se convence de que debe ayudarlos. El punto de inflexión se produce en una de las evacuaciones del ghetto de Cracovia: es testigo del horror, y decide hacer todo lo que esté en su mano por salvar al mayor número de personas posible, aunque se arruine en el proceso. Por eso, figurar en la lista de Schindler significaba estar a salvo, librarse de las garras del Holocausto.

Prestando atención únicamente a la forma y no al fondo, hay algunos puntos a destacar. Bajo mi punto de vista sin ningún poso de duda afirmo que Thomas Keneally es buen escritor, pero no es un buen novelista. Dudo que sea casualidad el hecho de que no haya apenas noticia de él antes de esta novela y no hayamos sabido nada del autor tras ella. He de reconocer que estuve a punto de abandonar la lectura muy pronto, pero un amigo lector que la había leído previamente me animó a continuarla, asegurándome que merecía la pena y que no me arrepentiría. 

Tras continuar, seguí pensando que Thomas Keneally me pareció "poco perro para tanto hueso", y es una pena. Esto lo digo desde un punto de vista muy personal, pero válido al fin y al cabo: esta novela es demasiado no-ficción para mi gusto. Sinceramente, hubiera disfrutado el triple de este libro si hubiera encontrado más recursos propios del género novelístico: un estilo narrativo más pulido y cuidado, con un intento deliberado por embellecer el lenguaje, más hondura en la psique de los personajes secundarios… 

Toda la novela transmite una frialdad y una distancia que sobrecoge a veces. Creo que en este caso sólo había dos posturas posibles desde el punto de vista del autor: o bien se alejaba para contar los hechos (reales, porque no pasa ninguna página sin que el autor se encargue de que el lector no olvide que se trata de hechos que sucedieron, y no hace tanto tiempo). O bien por el contrario se acercaba hasta crear una atmósfera claustrofóbica que hubiera convertido 'La lista de Schindler' en un dramón épico. Cuestión de gustos. 

Bajo mi punto de vista el autor es frío en cuanto al estilo, en cuanto a la narración, en cuanto al vocabulario, que está repleto de palabros técnicos y de términos que no están traducidos del alemán. El lenguaje es demasiado puntilloso y está demasiado detallado. Cuando se tiene una historia así, personalmente pienso que los tecnicismos están de más, que la trama tiene ya de por si mucho peso, y que incluir tantos detalles puede acabar por saturar al lector. Salvo por algunos detalles, tenía la impresión de que estaba leyendo un libro de historia. Le sobran, lo menos, cien páginas, y tarda una eternidad en llegar al meollo de la cuestión. 

Es casi un milagro que, tras todo esto que he expuesto anteriormente la novela todavía tuviera enganche, que me resultara aún interesante lo que me estaba contando y quisiera avanzar más. Es una paradoja extraña, porque a pesar de que conocía la historia y el desenlace había algo extraño que me impulsaba a seguir leyendo. Uno de los detalles que me ha gustado de esta novela ha sido que el autor ha sabido plasmar con bastante precisión lo que supongo sería el carácter y la personalidad de Schindler.

Nos deja claro prácticamente desde el principio que el protagonista no era un ángel ni mucho menos; es decir, no está idealizado (como podría haber sido): Schindler engaña a su mujer, bebe con mucha frecuencia y lleva años evitando a su padre enfermo y moribundo por una pelea que tuvieron dos décadas atrás. Las primeras sesenta o setenta páginas del libro están dedicadas a ponernos en antecedentes, en relatarnos su infancia y su adolescencia, para que podamos conocer al personaje desde el principio. 

No sé si será cosa del autor o es que realmente fue así, pero de la lectura de esta novela se desprende que Schindler no fue apenas nadie antes del Holocausto y que apenas fue nadie después. Una sombra errante que, si bien subsistía gracias a la ayuda de los judíos que logró salvar y de instituciones y asociaciones de víctimas del genocidio, no supo dónde caerse muerto. Esto me sobrecogió y me dio una pena infinita el saberlo. Tras la lectura he sentido que he conocido a Oskar Schindler de verdad, algo que con pocos personajes me ha sucedido. 

A Thomas Keneally no se le puede negar ni dejar de reconocer la ardua tarea de documentación e investigación que ha realizado para hacer que cobre vida este personaje y la historia de la que fue protagonista junto a los judíos de su lista. Tiene mucho mérito y no voy a ser yo quien se lo quite. Pero, como bien decía antes, otro novelista (y no cualquiera, eso también es cierto), hubiera clavado esta obra. 

Conclusión

No obstante, siempre nos quedará la película, que recomiendo sin miramientos a todo el mundo. En cuanto a la novela… bueno, dejando a un lado la increíble historia que cuenta, las hay mucho mejores, incluso tratando este tema. Ni la recomiendo ni la dejo de recomendar. Tiene sus pros y sus contras, sus puntos fuertes y débiles. Es el típico caso de excepción en que la adaptación cinematográfica supera con creces al libro. Al menos, bajo mi punto de vista.

viernes, 4 de noviembre de 2016

A siete pasos de la primavera, Steven Conte






De Bolsillo, 2.010 (primera edición 2.007)
Premios: Australian Prime Minister’s Literary Award.
Precio: 8,95 €
Adquisición: librería de segunda mano.








El autor

Steven Conte es un autor australiano nacido en Sydney en 1.966. Ha vivido en numerosas ciudades y pueblos de toda Australia y ha viajado a lo largo y ancho de Europa, particularmente por Italia. Steven Conte estudió escritura profesional en la universidad de Camberra, así como literatura australiana. Tiene un doctorado en escritura creativa por la universidad de Melbourne, aunque ha desempeñado numerosos oficios aparte de escritor: barman, taxista, crítico de libros, tutor universitario... En 2.007 publicó su primera novela 'A siete pasos de la primavera', que ganó el Australian Prime Minister’s Literary Award. La novela fue publicada en Reino Unido y Australia, además de ser traducida al portugués y al castellano.

Sinopsis

A finales de 1.943, Axel Frey ve cómo el Zoo de Berlín, del que es director, es arrasado por las bombas británicas y sus trabajadores más válidos son llamados a filas. Su obsesión por tratar de reconstruir el zoo inquieta a su esposa, Vera, quien inicia un breve romance con un nuevo empleado del zoo: un prisionero de guerra condenado a trabajos forzados. 

Mi crítica

Me pude hacer con este libro a auténtico precio de ganga y por eso decidí traérmelo conmigo. Me llamó mucho la atención la portada y la sinopsis también. Tras un par de años esperando en la estantería, por fin le llegó su turno y, a pesar de que no tenía ni grandes ni pequeñas esperanzas puestas en él, no he disfrutado demasiado de la lectura. 

Los motivos por los que no ha funcionado en esta ocasión son, básicamente, los mismos que han hallado otros lectores que han expresado su opinión sobre la novela en internet. La opinión general que se encuentra en la red es muy cercana a la mía, así que me uno a la corriente de críticas que ha recibido este libro, al menos, entre los lectores de habla castellana. 

Desde las primeras páginas hay algo que no termina de ir del todo bien, aunque al principio no sea apenas perceptible, se incrementa a medida que el libro avanza. Bajo mi punto de vista, el principal problema es que la protagonista, Vera, es un personaje poco empático, que no resulta amigable o carismática. Es difícil ponerse en su lugar, compadecerle cuando las cosas van mal y alegrarse con ella en caso contrario. Nunca me convenció como personaje principal. A pesar de que la guerra en Berlín sea cruda y peligrosa, se queda junto a su marido que es el director del zoo de la capital alemana. Las bombas caen, el hambre se ceba con los habitantes, humanos y animales. Pero alguien tiene que cuidar a los más desprotegidos. 

Transmite frialdad y egoísmo aunque hable de los animales del zoo o de las personas que le rodean, que tan mal lo están pasando en la guerra. Sus sentimientos no parecen sinceros. Hay pasajes realmente terribles y crudos acerca del sufrimiento de los animales del zoo de Berlín: muertos, hacinados, pasando frío y hambre, desnutrición y falta de atención veterinaria. Algunos, agonizan durante días. Describe todo esto con un revestimiento sentimental muy ligero, da la sensación de que en el fondo le da lo mismo. Vera no habla como una auténtica amante de los animales ni de la vida. Alberga la misma compasión superficial para los prisioneros de guerra que, a partir de determinado punto, comienzan a trabajar para su marido.

Todo esto puede crear un sentimiento de vacío en el lector y de rechazo hacia Vera. Ese fue mi caso. Aparte de este gran problema, Vera en líneas generales es un personaje poco perfilado, en gran parte estereotipado y cuya evolución es tan difusa que apenas existe. Me hubiera gustado que su marido, Axel, tuviese más protagonismo a lo largo de la trama, porque de la pareja parece el más racional y sensato. Creo que se merecía más, en todos los sentidos, de lo que da de sí su papel en la novela.

Al tener semejantes problemas con la protagonista, aquellos pasajes en que sus sentimientos y vivencias ocupan el primer plano me resultaron aburridos, poco creíbles o interesantes. El zoo, sus animales y el destino que corren van quedando progresivamente en un segundo plano que a mi juicio ha sido un tremendo error, ya que era el elemento que hacía la novela distinta a muchas otras ambientadas en el Berlín de la segunda Guerra Mundial.

El ritmo es en general pausado aunque se acelera al final. Sin embargo, el estilo narrativo es sencillo por lo que afortunadamente no cuesta demasiado seguir el hilo y, a pesar de que la lectura podría haber sido más ágil, al menos no se hace cuesta arriba. El único punto positivo que he logrado hallar más allá de esto es que la ambientación está cuidada y uno se imagina perfectamente el paisaje desolado del gris y frío Berlín de aquella época.

Conclusión

Una protagonista fría y egoísta, que apenas evoluciona a lo largo de la novela estropea cualquier buen punto de partida, bajo mi punto de vista así podría resumir mi experiencia leyendo 'A siete pasos de la primavera'. La trama o tramas románticas de la obra, que al fin y al cabo terminan siendo lo más relevante, a mi juicio no merecen tanto la pena como para salvar un conjunto desvirtuado y que hace aguas en los puntos clave. Dudo que vuelva a leer algo de Steven Conte en un futuro, habiendo tantos libros por leer firmados por autores que son capaces de crear personajes mucho más interesantes.

Valoración: 4,5/10
¿Recomendada?: No.

domingo, 21 de agosto de 2016

Las cosas que amamos, Pam Jenoff







DeBolsillo, 2.012
Premios: ninguno.
Precio: 9,95 €
Adquisición: librería de segunda mano.









La autora

Pam Jenoff es una autora nacida en Maryland, Estados Unidos. Asistió a la Universidad George Washington en Washington DC, donde obtuvo su licenciatura magna cum laude en asuntos internacionales. Después se licenció en Historia en la Universidad de Cambridge en Inglaterra. Pam se convirtió entonces en funcionaria del servicio exterior con el Departamento de Estado y fue asignada al consulado de los Estados Unidos en Cracovia, Polonia, durante más de dos años. Fue durante este período cuando Pam desarrolló su curiosidad por las relaciones polaco-judía y el Holocausto, trabajando en cuestiones tales como la preservación de Auschwitz y la restitución de los bienes judíos en Polonia y el desarrollo de estrechas relaciones con la comunidad judía superviviente. Pam sigue participando en los asuntos polacos y judíos mediante la publicación de artículos y es asesora de diversas organizaciones.

Sinopsis

La vida de la abogada de oficio Charlotte cambia bruscamente el día en que Brian, su ex novio, le pide ayuda en un caso: el millonario Roger Dykmans, hermano de un héroe del Holocausto, ha sido acusado de colaboracionista. Junto con Jack Harrington, hermano de Brian y abogado principal del caso, Charlotte se adentrará en la historia de los Dykmans, enfrentados por el amor a una misma mujer en tiempos convulsos.

Mi crítica

Ya no recuerdo dónde ni cuándo leí una reseña sobre 'Las cosas que amamos', pero logró convencerme de que debía hacerme con ella. Apunté su título en mi lista de deseos y allí estuvo años. No lograba encontrar la novela a un precio asequible hasta hace bien poco. Me alegro de haberme empeñado en conservar la obra de Pam Jenoff en mi wishlist durante tantos años, de no haberme rendido, ya que me ha parecido una gran lectura. Por fin un libro sacado de esa lista no sólo me convence sino que logra ir más allá, superando mis expectativas. No suele ser así, podría poner varios ejemplos y además recientes de casos contrarios.

La novela se desarrolla entre principios del siglo XX y el XXI, y se caracteriza por peculiares saltos en el tiempo bien estudiados por la autora. Son numerosas las paradas que 'Las cosas que amamos' realiza a lo largo del pasado siglo, mientras que la historia desarrollada en el actual, transcurre durante varias semanas del año 2.009 de manera lineal.

Un grupo de abogados muy distinto entre sí buscan justicia para un anciano que se ve acusado de haber colaborado con los nazis a finales de la segunda Guerra Mundial. Se enfrenta a un juicio por la muerte de varias decenas de personas en los campos de concentración. El objetivo de los letrados será esclarecer qué sucedió y si dicho anciano es realmente culpable o no

El ritmo de la novela es bastante ágil. Si a ello se le suma que el número de páginas apenas supera las doscientas cincuenta, la acción termina por estar condensada de modo que la autora apenas se detiene en lo realmente relevante. Pam Jenoff hace un muy buen uso de la elipsis y sabe condensar los momentos clave, yendo directamente al grano. En ocasiones, menos es más y 'Las cosas que amamos' es un claro ejemplo de ello.

La manera en que los saltos temporales (que pueden ser de dos años o de varias décadas) se van intercalando es uno de los puntos fuertes de la novela. Pam Jenoff sabe cómo jugar con la tensión narrativa, cuándo dejar que el lector tenga información extra y cuándo avanzar con determinado personaje. Ambas tramas, a mi juicio, son interesantes y se narran de un modo muy dinámico. Si tuviera que quedarme con una elegiría la del pasado por ser más interesante, polifacética y compleja, aunque la del presente no se queda realmente atrás. Esto hace que la lectura sea ágil y que uno tenga ganas de seguir leyendo. 

Los personajes, bajo mi punto de vista, sin llegar a ser espectaculares, están muy bien desarrollados. Es Charlotte, la protagonista de la trama del presente, la figura que mejor perfilada está y en líneas generales puede decirse que me ha ido ganando. La manera en que las relaciones entre personajes van evolucionando me ha sorprendido, ya que considero que son bastante creíbles dichos cambios en una obra cuya extensión no es demasiado prolongada.

Otro de los puntos fuertes de 'Las cosas que amamos' es, bajo mi punto de vista, los paralelismos que la autora logra trazar entre los personajes del presente y los del pasado. Cómo una situación puede repetirse en otras circunstancias y otras épocas teniendo en cuenta que lo que tienen en común es el amor: algo atemporal. Las tramas amorosas no son el centro de la novela per se, pero sí que son una parte importante de la misma. Opino que están bastante conseguidas y que logran marcar la diferencia.

Es cierto que, al final, algunos giros argumentales son en cierto modo predecibles, pero en mi caso ello no ha logrado restarle emoción al desenlace. Existen ciertas cuestiones que quedan en el aire en las últimas páginas, pero sin duda prefiero esto al típico final predecible.

Conclusión

Hay otra novela escrita por Pam Jenoff y traducida al castellano. Se titula 'La amante del oficial' y me gustaría poder hacerme con ella, ya que por lo que he podido leer dicen que es incluso mejor que 'Las cosas que amamos'. Pretendo seguirle la pista a Pam Jenoff, pues me ha sorprendido gratamente lo que es capaz de hacer. 'Las cosas que amamos' enseña al lector que al tratar de hacer lo más conveniente en una situación difícil, no siempre significa decantarse por lo más correcto. Poniendo a sus personajes entre la espada y la pared, Pam Jenoff consigue crear una novela que se compone de varios prismas que se unen formando una obra bastante sólida y recomendable. Sobre todo para los amantes de la novela histórica.

Valoración: 8/10
¿Recomendada?: .

martes, 19 de julio de 2016

Canfranc, última estación, Javier Fernández Delgado







Amazon Kindle, 2.016
Premios: ninguno.
Precio: 9,99 € (14,81 € en tapa blanda)

Adquisición: envío del autor.









El autor

Javier Fernández Delgado es un escritor nacido en Bilbao en 1.967. Vive y trabaja en Pamplona ejerciendo la Abogacía. Tiene publicada la novela 'La Herencia', que fue premio finalista del Certamen de novela Ciudad de Almería. Además, suyas son también dos Guías de Montaña y diversos artículos para una revista especializada en temas de montaña. 'Canfranc, última Estación' es su segunda novela y ha sido publicada recientemente.

Sinopsis

En plena Segunda Guerra Mundial, un científico alemán que trabaja para los nazis, decide pasarse a los aliados. Tras escapar de Alemania, se refugia en la embajada inglesa de Berna en Suiza. El Servicio Secreto británico encarga a uno de sus agentes, la tarea de diseñar la operación que permita traer al científico hasta Gran Bretaña. El plan de fuga lleva a los ingleses hasta un complejo ferroviario perdido entre los Pirineos, la estación internacional de tren de Canfranc.  Finalmente el destino y una bella mujer trastocarán de lleno los planes del Servicio Secreto británico y la estación de tren se convertirá en un escenario donde nadie será lo que parece ser.

Mi crítica

Por sorpresa, sin esperarlo (ya que no es una temática que suela tratar mucho en el blog), me llegó a través del correo electrónico un mensaje con la solicitud de leer una novela de espías, ambientada en la segunda Guerra Mundial. Con sinceridad, confieso que pensé en la típica obra con una trama similar a tantas que ya he leído que discurrían en dicho periodo. Sin embargo, la sinopsis me llamó la atención y prometía algo diferente, por lo que acepté tras meditarlo poco. 

Continúo con mis confesiones y en esta ocasión diré que no tenía las expectativas demasiado elevadas. No obstante, 'Canfranc, última estación' me ha gustado mucho más de lo que jamás llegué a imaginar al principio. No he leído demasiadas novelas de espías, por lo que carezco de la suficiente experiencia como para evaluar la obra dentro de ese género. Pese a ello, me arriesgo al afirmar que bajo mi punto de vista la novela de Javier Fernández Delgado no tiene nada que envidiar a muchas otras también ambientadas en estos tiempos convulsos. 

Me han gustado por regla general los personajes, a pesar de que quizá un poco más de desarrollo, recorrido y protagonismo por parte de alguno de ellos, opino, no hubiera estado nada mal. Por ejemplo, conocer más de ellos, de sus vidas antes del conflicto, de su entrenamiento para llevar a cabo las misiones... sin embargo, es cierto que tal y como está planteada esta novela, importa mucho más el discurrir de la trama que cualquier otro elemento que la configure. 

En líneas generales considero que Javier Fernández Delgado ha cuidado muy bien el hilo argumental. Los giros o sorpresas que deparan a los personajes principales a la vuelta de cada página están bien trazados: no se ven venir, salvo alguna pequeña excepción sin importancia. Esto, teniendo en cuenta que se trata de una novela de espías, es crucial. No siempre es fácil, argumentalmente hablando, saber mantener la tensión y escribir pasajes en los que hay que cuidar este elemento hasta el extremo para que la narración nunca pierda la coherencia y el interés del lector se mantenga.

De hecho, sin estos pasajes en los que la tensión es la protagonista, y la manera en que se desarrollan, la novela no hubiese sido lo mismo. Es lo que más me ha gustado sin duda, es lo que marca la diferencia con respecto a otras novelas y es el punto fuerte de 'Canfranc, última estación'. Otro punto fuerte radica en que la novela está muy bien documentada y se nota el trabajo que hay detrás de esta labor. Me ha gustado conocer la situación que se vivía en aquella estación tan particular, y que hasta entonces desconocía. Parte de la jurisdicción de Canfranc pertenecía a España y la otra, a Francia.

Me ha sorprendido que el autor se decantara por escribir toda su novela en tiempo verbal presente. No es lo habitual, mucho menos tratándose de novela histórica. La estructura que sigue la obra no es compleja, no hay saltos temporales exceptuando las habituales elipsis. Si tuviera que señalar algo negativo de 'Canfranc, última estación' sería que existen algunos errores de puntuación: algunas comas que quizá no están en su sitio, pero nada grave, ni nada que un repaso en profundidad o un corrector con experiencia no puedan solventar. 

El final no me ha gustado porque me he quedado con ganas de más. Pocas veces suelo afirmar esto en las reseñas que hago. Estaba disfrutando de la novela y me ha chocado un poco toparme con las últimas páginas. El cierre de 'Canfranc, última estación' me ha impactado un poco no porque haya sido precipitado, sino porque el autor ha preferido zanjar la trama en un punto álgido y me hubiera gustado saber qué ocurría a continuación. A pesar de esa sensación, en el epílogo todo queda cerrado y no existe ninguna duda acerca del destino que terminan corriendo todos los personajes.

Conclusión

No me importaría volver a leer algo de Javier Fernández Delgado en un futuro. Me gusta su manera de crear tramas y considero que el género de novela histórica se le da bien. Recomiendo 'Canfranc, última estación' a aquellos que tengan como predilección los libros ambientados en la segunda Guerra Mundial y a los que disfruten con las novelas de espías. 

La novela me ha sorprendido gratamente y se cuela entre lo mejor que he leído este año. Me he quedado con ganas de más, considero que es una obra que va, sin ningún género de dudas, in crescendo a medida que las páginas van quedado atrás y se me ha quedado algo corta. He disfrutado mucho con las aventuras que viven estos personajes y las situaciones de riesgo que han de superar para continuar con vida y al mismo tiempo cumplir su misión satisfactoriamente. Agradezco mucho al autor que me haya facilitado un ejemplar para poder leer y reseñar.

Valoración: 8/10
¿Recomendada?: .

viernes, 10 de junio de 2016

La casa de la buena estrella, Diane Ackerman







Ediciones B, 2.008
Adaptación cinematográfica de Niki Caro en 2.016
Premios: ninguno.
Precio: 5,95 € (en rebajas)
Adquisición: rebajas.








La autora

Diane Ackerman es una autora nacida en el estado de Illinois en 1.948. Además de escribir novelas, también es ensayista, poeta y naturalista. Su estilo literario, que le ha reportado un gran éxito editorial, se caracteriza por la sencillez, aunando la poesía, la autobiografía y la divulgación científica. En castellano ha alcanzado notoriedad gracias a la traducción de tres libros: 'Una Historia Natural de los Sentidos' (2.000), 'Una Historia Natural del Amor' (1.994) y 'Magia y Misterio de la Mente, la Maravillosa Alquimia del Cerebro' (2.005). Estudió filosofía en la Universidad Cornell, donde se doctoró en 1.978. Ha recibido varios premios y reconocimientos, como el premio Lavan de poesía y el Literary Lion de la biblioteca pública de Nueva York. 

Sinopsis

Cuando Alemania invade Polonia, tras la muerte de la mayor parte de sus animales, los guardianes del zoo Jan y Antonina Zabinski comienzan a ocultar judíos dentro de las jaulas. Encuentran refugio en la propia casa de los Zabinski, de donde salen por la noche para cenar, relacionarse y, en los pocos momentos de tranquilidad de que disfrutan, organizar conciertos de piano. Jan, que es miembro de la Resistencia polaca, esconde munición en el recinto de los elefantes y almacena explosivos en lo que fuera el hospital de los animales. Entretanto, Antonina debe combinar el para ella inusual cuidado de las personas, con la atención de los animales supervivientes, entre ellos un tejón, varios linces y unos cuantos cachorros de hiena.

Mi crítica

Honestamente, no recuerdo muy bien cómo terminó llegando este libro a mis estanterías. No es que llamara mi atención demasiado, pero supongo que todos los amantes de la lectura tenemos libros así esperando con paciencia su turno para ser leídos. Debido a una falta de motivación lo fui dejando, prefiriendo títulos que me sugerían más. Sin embargo, decidí darle una oportunidad y no puedo decir que la cosa terminara bien.

Opino que el punto del que parte la trama es interesante: 'La casa de la buena estrella' está basada en hechos reales. En la segunda Guerra Mundial, una pareja de cuidadores del zoo de Varsovia, los Zabinski, terminó acogiendo a decenas de judíos en los recintos destinados a los animales, salvando así sus vidas.

Es una pena que la manera en que se desarrolle la historia mate, bajo mi punto de vista, este llamativo punto de partida. Me dio la sensación de estar leyendo un documental. Considero que Diane Ackerman se queda en la superficie, en los hechos, y no termina de profundizar, de encontrar el punto en que una obra se convierte en novela. Es como si quisiera ceñirse tanto a los diarios, a los acontecimientos, a las fuentes... que por el camino prescindiese de todo lo bueno que tiene la ficción. 'La casa de la buena estrella' se parece más a un libro de historia, o incluso a una biografía, que a una novela.

Debido a ello, me ha costado mucho meterme en la trama; de hecho, creo que nunca lo hice del todo. Me costó comenzarlo y me costó seguir con la lectura hasta terminarlo. No he terminado de sentirme cómoda con los personajes principales, y eso que Diane Ackerman se esfuerza por retratarlos de la manera en que han pasado a la historia. Existe además por lo general poco diálogo y mucha descripción de ambientes, lugares y personajes, tanto humanos como animales.

La historia que encierra 'La casa de la buena estrella' no es en realidad agradable. A pesar de que en el fondo sea una historia en que el valor y el amor por los seres humanos y los animales pueden con todo, la guerra nunca deja de estar presente ni en una sola página. No sólo las personas son víctimas del conflicto: también los animales sufren. Sin embargo, la autora cuenta lo que sucede de un modo tan objetivo y aséptico, casi informativo, que me ha dejado más bien fría. Por un lado, lo celebro, pero por el otro, se hace extraño leer los pasajes más extremos del libro sin que ninguna emoción me traspasara. 

Los capítulos son cortos y el estilo narrativo, expositivo, informativo: no me transmitía nada. Como se menciona en párrafos anteriores, más que una novela parece un libro de historia. Bajo mi punto de vista, no es un libro que invite a continuar la lectura, ni que atrape. Los tres personajes principales (el matrimonio Zabinski y su hijo) parecen meros elementos que ayudan a que la trama avance, en lugar de ser importantes recursos que tengan valor y peso por sí mismos en la novela. 

Hay datos curiosos, anécdotas que desconocía sobre lo que sucedió en aquellos años de conflicto. La mayoría de los pasajes están basados en los diarios que escribió Antonina Zabinski en aquella época, pero todo ello me lo podría haber aportado cualquier libro, documental, o incluso película que tratara esos temas. Cuando leo, personalmente busco algo más. El final me ha dejado bastante fría, sinceramente lo estaba esperando con ganas, pero me ha faltado mucho para llegar a considerarlo digno. Lo mismo que ha sucedido con el conjunto, la verdad.

Conclusión

En general, la tónica que siguen muchas reseñas que se pueden hallar en internet es que 'La casa de la buena estrella' es un libro que merece la pena. Siento discrepar, a mi la novela no me ha atrapado como considero que debería haberlo hecho teniendo en cuenta las características de la misma. A pesar de que Diane Ackerman ha hecho un trabajo documental sobresaliente, este a mi juicio no termina de dar los frutos adecuados. 

¿Recomendada?: No.

jueves, 5 de mayo de 2016

La luz que no puedes ver, Anthony Doerr








Suma de Letras, 2.015
Premios: Premio Pulitzer 2.015
Precio: 19,90 €
Adquisición: regalo.









El autor

Anthony Doerr es un autor estadounidense nacido en Ohio en 1.973. Es conocido mundialmente por ser el ganador del Premio Pulitzer en la edición de 2.015 con 'La luz que no puedes ver'. Se licenció en historia en el Bowdoin College con un máster en la Bowling Green State University. En 2.004 publicó 'Todo sobre Grace', novela que ha sido reeditada recientemente debido a la repercusión que la obra reseñada ha tenido sobre los lectores. Reside en Boise con su esposa con la que es padre de gemelos.

Sinopsis

Marie-Laure vive con su padre en París, cerca del Museo de Historia Natural, donde él trabaja como responsable de sus mil cerraduras. Cuando, siendo muy niña, Marie-Laure se queda ciega, su padre le construye una perfecta miniatura de su barrio para que pueda memorizarla gracias al tacto y encontrar el camino a casa. A sus doce años, los nazis ocupan París y padre e hija tienen que huir a la ciudad amurallada de Saint-Malo. Con ellos se llevan la que podría ser la más preciada y peligrosa joya del museo. En una ciudad minera de Alemania, el joven huérfano Werner crece junto a su hermana pequeña, cautivado por una rudimentaria radio que ambos encuentran. Werner se convierte en un experto en construir y reparar estos aparatos cruciales para los nuevos tiempos, un talento que no pasa desapercibido a las Juventudes Hitlerianas.

Mi crítica

Premio Pullitzer 2.015 y buenas críticas son una combinación irresistible: sabía que tarde o temprano acabaría leyendo este libro. El resultado no ha sido el que esperaba, aunque hay bastantes elementos positivos a resaltar de esta novela. Digamos que la obra tiene sus luces y sus sombras, a mi juicio. Agradezco enormemente a la persona que ha hecho posible que lo leyera su generosidad.

Comienzo resaltando los aspectos positivos: 'La luz que no puedes ver' es una novela en la que intervienen buenos personajes. Llama la atención lo pocos que son, lo cercanas que resultan las figuras principales. Dos son los protagonistas que se reparten el peso en la novela: Marie-Laure y Werner. Ella es una muchacha francesa que se queda ciega siendo niña. Él es un muchacho alemán que destaca desde pequeño en el orfanato donde se cría debido a su inteligencia. 

El modo en que ambas tramas comienzan a tener sus puntos en común me ha gustado mucho y en mi opinión es una de las mejores virtudes de la novela. Los paralelismos que Anthony Doerr construye en torno a ambos. En cuanto al estilo narrativo, es a mi modo de ver aparentemente sencillo; el autor tiene la capacidad de expresar más de lo que en un primer momento parece estar transmitiendo. Considero que tiene una sensibilidad especial para describir ambientes, paisajes, sensaciones y objetos. Sobre todo en los pasajes protagonizados por Marie-Laure, la chica ciega. Todo se narra desde su punto de vista, para nada limitado por su condición física. Anthony Doerr logra que el lector vea a través de los ojos de una invidente.

Me ha gustado el argumento, la base de la que parte la trama y el desarrollo de los personajes. Sin embargo, existen dos grandes peros que considero bastante relevantes como para pasarlos por alto: el ritmo y la existencia de pasajes en los que no sucede prácticamente nada a nivel argumental. Momentos de "calma chicha" durante decenas de páginas y en los que me daba la sensación de que la novela no iba a ninguna parte.

A mi juicio, ambos aspectos negativos están relacionados ya que uno sumado al otro crean una especie de "tormenta perfecta" que convierten una novela prometedora en una obra mejorable. No he leído más que un par de premios Pullitzer, pero sinceramente he llegado a preguntarme si este prestigioso premio está a la altura de 'La luz que no puedes ver', incluso habiendo considerado esta lectura digna de tener en cuenta.

Considero sinceramente que lo que uno halla en más de seiscientas páginas podría haberlo encontrado en la mitad. La obra habría sido más sólida, hubiera mantenido más pura su esencia. Tampoco me ha convencido la resolución de la trama, que no dudo en calificar de decepcionante en mi caso. Esperaba que concluyera de otro modo, que no puedo explicar por razones obvias. Definitivamente 'La luz que no puedes ver' no es una novela fácil a pesar de ese estilo narrativo sencillo que caracteriza la narración. 

Conclusión

Recomiendo 'La luz que no puedes ver' a los amantes de las novelas ambientadas en la segunda Guerra Mundial. De cualquier modo, estoy convencida de que no es una novela que pueda gustar a todo tipo de lector en general, ni tampoco se trata de una lectura que se deba abordar en cualquier momento. No sé si volveré a leer algo de Anthony Doerr en un futuro, desde luego a medio plazo no. Por cierto, no me extrañaría ver esta novela adaptada al formato de la gran pantalla más pronto que tarde.

¿Recomendada?: .

martes, 1 de diciembre de 2015

Hannah y Emil, Belinda Castles








Suma de Letras, 2.013
Premios: ninguno.
Precio: descatalogado.
Adquisición: librería de segunda mano.








La autora

Belinda Castles es una autora inglesa pero que vive en Australia desde hace décadas, nacida en 1.971. Cuando no está escribiendo, se dedica a tiempo completo a su trabajo de editora. Vive en Sydney con su familia. Le gusta escribir sobre dramas e historias intensas. A pesar de que es más conocida en el mundo anglosajón por su segunda obra que por la primera, en castellano ha sido traducida con éxito 'Hannah y Emil', su tercera novela, editada en 2.012.

Sinopsis

Emil, veterano alemán de la Gran Guerra, regresa a casa y se encuentra un país desquiciado. Su participación en la resistencia contra el régimen de Hitler le obliga a abandonar su hogar y a su familia. Mientras tanto, en el West End londinense, Hannah es una joven judía rusa que, ansiosa por conocer mundo, decide viajar a Europa. En Bruselas conoce a un extenuado Emil.

Mi crítica

Me llamó la atención esta novela cuando la vi en la estantería de una librería de segunda mano. Su precio era bastante asequible y decidí llevármela a casa puesto que la sinopsis no pintaba nada mal. La novela prometía intriga, drama, aventura, amor... todo ello a lo largo y ancho del mundo y del siglo XX. Lamentablemente, o bien no era el momento apropiado para abordar la lectura, o más bien, por otro tipo de cuestiones, no he logrado meterme de lleno en la obra. 

'Hannah y Emil' comienza con una breve introducción en el presente, en la Australia actual, para a continuación, trasladarse al pasado a través de las memorias de una Hannah ya anciana. En este sentido, la novela de Belinda Castles tiene mucho en común con la estructura y el estilo que se observan en obras firmadas por su compatriota Kate Morton. Sin embargo, a diferencia de estas últimas, opino que a 'Hannah y Emil' le falta gancho, y mucho.

Belinda Castles empieza desde el principio. Y cuando digo principio, me refiero a que se remota a cuando Hannah y Emil eran niños de seis o siete años. Sus infancias y adolescencias se relatan concienzudamente. Esto se me hizo muy cuesta arriba, porque lo que me interesaba era conocer a los personajes ya adultos. Considero que poco aportan las infancias de ambos: sus vivencias son muy similares a las que han quedado registradas en los libros de historia, o en otras novelas que haya podido leer. Por tanto, bajo mi punto de vista la novela verdaderamente comienza cuando esa parte está superada, es decir, alrededor de la página cien.

Este hecho ha contribuido a que la novela se me haya hecho lenta. Me ha parecido difícil avanzar. Seguramente otros lectores tendrán otra opinión al respecto, pero esa ha sido mi experiencia. No es una novela dinámica a pesar de que el ritmo no es pausado y a pesar de que suceden muchos acontecimientos en la vida de los dos protagonistas. Hannah y Emil se van alternando en la narración de sus vivencias en primera y tercera persona respectivamente. Sus vidas y caracteres van evolucionando y por desgracia para ellos, las circunstancias son muchas veces más poderosas que su voluntad, viéndose arrastrados a tomar unas decisiones que son promovidas por lo convulso de aquellos años.

La guerra forja sus destinos, pero no he hallado una gran historia de amor que, confieso, esperaba encontrar. Los hechos son narrados de una manera tan expositiva que terminan transmitiendo frialdad, en contraste con los acontecimientos que les toca vivir: intensos, peligrosos, únicos. En sus vidas ocurren pesares y alegrías, triunfos, tristezas, pesares y logros... pero al transmitirlos de dicha manera personalmente no pude involucrarme en la trama: no conseguí sentir ninguna emoción. 

Por lo tanto, paulatinamente ni me interesaron Hannah ni Emil, tampoco logré concentrarme en sus historias. Casi con toda seguridad afirmaría que Emil es mejor personaje que Hannah, pero tampoco estoy convencida de ello puesto que la mayoría de veces me llegaron por igual, es decir, poco o nada. Me sorprendió mucho esto sobre todo en ciertos pasajes en los que sus vidas corren peligro o que simplemente son críticos en la novela. Teniendo en cuenta que 'Hannah y Emil' está basada en las vivencias reales de los abuelos de la autora, el hecho de que sus protagonistas no me hayan logrado contagiar sus emociones ya dice mucho.

Conclusión

El mayor fallo que observo en 'Hannah y Emil' es lo poco que transmiten sus personajes principales a través de unas voces y un estilo demasiado expositivos, que se alejan de las emociones que supuestamente tendría que experimentar como lectora a través de ellos. La novela de Belinda Castles es dura y triste pero también cargada de esperanza, y a pesar de todo el trabajo de documentación que hay detrás, y de que parte de unas vivencias reales que merecen la pena ser rescatadas e inmortalizadas para siempre en formato de novela, considero que el desarrollo lo echa todo a perder. 

Hay otras novelas de corte y estructura similar cuyo resultado es mil veces mejor. Sin ir más lejos, cualquier obra de la ya mencionada Kate Morton. Dudo que vuelva a leer algo de Belinda Castles a menos que publique algo a lo que no me pueda resistir debido a reseñas extremadamente positivas. En caso contrario, prefiero centrarme en otras lecturas.

Valoración: 6/10
¿Recomendada?: No.
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