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domingo, 30 de agosto de 2015

Traduciendo a Hannah, Ronaldo Wrobel







Alevosía, 2.012
Premios: finalista del Premio São Paulo de Literatura.
Precio: 18,95 €
Adquisición: librería de segunda mano.








El autor

Ronaldo Wrobel es un abogado y escritor brasileño nacido en 1.968 en Río de Janeiro en una familia de origen judío. Ha escrito la novela 'Propósitos de la casualidad', de los cuentos reunidos en 'La raíz cuadrada' y otras historias de 'Nuestras fiestas. Celebraciones judaicas'. Además ha escrito guiones y tiene una columna mensual en la revista Menorah. Su novela 'Traduciendo a Hannah' ha cosechado un enorme éxito en Brasil, fue finalista del Premio São Paulo de Literatura en la categoría de Mejor Libro del Año y ha sido traducida a diversas lenguas.

Sinopsis

Mientras el mundo se dirige sin remedio hacia la Segunda Guerra Mundial, en Brasil acaba de fracasar una revuelta comunista, y existe además el temor a que los inmigrantes alemanes asentados en el sur se alineen con los nazis; con el país lleno de espías y confidentes, el régimen de Getúlio Vargas intenta controlar todas las comunicaciones y va a la caza de espías y subversivos.

Mi crítica

Tenía ganas de leer esta novela y esperanzas de que me gustase pues me habían hablado muy bien de este libro. Lo apunté en mi lista de deseos y pasó poco tiempo desde que me hice con él hasta que finalmente se convirtió en mi lectura. Lo que he hallado ha ido más allá de unas expectativas altas que no se han cumplido. No he conectado con ninguno de los elementos esenciales de una novela: ni con el estilo narrativo, ni con el modo en que el autor aborda la historia, ni con los personajes.

Realmente la sinopsis prometía y Ronaldo Wrobel es un autor brasileño: en mi afán por leer más literatura latinoamericana, 'Traduciendo a Hannah' parecía ser la opción perfecta. Bajo mi punto de vista, a pesar de que la novela se desarrolle en Brasil, podría haberse ambientado casi en cualquier otra parte del mundo, pues el contexto geográfico queda eclipsado por las circunstancias personales de los personajes principales.

La cultura judía, la religión y la comunidad de creyentes de esta fe llegados desde el este de Europa a Brasil y Argentina es en lo que hace hincapié Ronaldo Wrobel a lo largo de las páginas de este libro. No es la primera vez que leo un libro en que las creencias de los personajes sean un condicionante muy importante en la trama, pero en esta ocasión he de admitir que me ha aburrido bastanteNo es que tenga nada en contra de la comunidad judía en concreto, es en sí el modo en que el autor presenta el contexto sociológico lo que me ha resultado tedioso: en mi opinión, la manera en que lo hace es muy poco atractiva. Casi lo mismo sucede con los personajes: ni uno solo me ha llegado a convencer y el que menos, el protagonista.

Supongo que Ronaldo Wrobel era plenamente consciente cuando decidió crear un personaje central tan gris, plano y obsesivo, pero bajo mi punto de vista arriesga demasiado. Un protagonista nunca puede llegar a resultarle indiferente al lector, ser poco llamativo, sin aportar algo extra que compense esa carencia, algo que por desgracia no existe. Max no merece el protagonismo que el autor le otorga. Hannah, mi gran esperanza, tampoco me ha llegado a convencer. Sí, es una mujer independiente y rodeada de misterio que trata de salir adelante y ser libre a su manera, pero al mismo tiempo es muy conservadora. Esta mezcla extraña no la terminé de ver con buenos ojos.

Tampoco me ha gustado el estilo narrativo del autor y cómo conduce la trama. A mi parecer, se detiene demasiado en los detalles superfluos, haciendo que la historia discurra a un ritmo lento que se me ha antojado antinatural. Una novela de espías, ambientada en los albores de la segunda Guerra Mundial debería tener una cadencia mucho más fluida. No ayudan nada los flashbacks que nos trasladan a la Europa del este, lugar de origen de Max y Hannah. Aunque al principio me pareció interesante este hilo que envuelve la madeja, eventualmente me di cuenta de que terminaba enredándose demasiado con la trama del presente en el libro, aportando poco valor a largo plazo.

Por último, considero que el punto fuerte de la novela reside en cómo el autor utiliza las casualidades para enlazar los destinos de Max y Hannah, acercándoles o alejándoles según la situación que atraviesen y las circunstancias que rodean al desarrollo de la trama. Sin embargo, aquí concluyen mis alabanzas a la novela. Dudo que vuelva a leer algo de Ronaldo Wrobel en un futuro: simplemente, su modo de hacer literatura no es para mi.

Conclusión

Me ha costado horrores terminar la novela, y eso que apenas supera las doscientas páginas. Siendo objetiva, confieso que quizá no he elegido el mejor momento para leer 'Traduciendo a Hannah', pero ya no puedo volver atrás y cambiar el resultado de la experiencia lectora. Además, dudo que el resultado hubiese sido radicalmente distinto. No recomiendo la novela porque no ha habido esa conexión que se supone siempre debería haber entre lector y libro, pero al igual que mi crítica no es entusiasta, las hay que sí lo son, por lo que aconsejo que no os dejéis llevar únicamente por una opinión, ya sea favorable o desfavorable.

¿Recomendada?: No.

sábado, 13 de junio de 2015

La niña que hacía hablar a las muñecas, Pep Bras







Alevosía, 2.014
Premios: ninguno.
Precio: 19,95 €
Adquisición: préstamo.









El autor 

Pep Bras es un autor nacido en Premià de Mar, Barcelona, en 1.962. Es licenciado en periodismo y ha trabajado como guionista en televisión, radio y cine. Ha escrito diversas novelas, cuentos y obras de teatro en catalán. Ha sido guionista de Andreu Buenafuente en 'El Terrat' desde sus comienzos en la radio. De entre su obra destaca el libro de relatos 'El bajel de las vaginas voraginosas' (1.987), por el que consiguió el Premio La Sonrisa Vertical; la novela 'L’edat dels monstres' (1.999), finalista del Premi Sant Jordi; 'Fuera de serie' (2.010); 'Lo que vendría a ser la televisión en España' (2.011), 'La vida en siete minutos' (2.012) y 'La niña que hacía hablar a las muñecas' (2.014).

Sinopsis

A comienzos del siglo XX, una fuerte tormenta hace encallar un trasatlántico procedente de Barcelona ante la isla brasileña de Ilhabela, un paraíso casi virgen en el que sus humildes habitantes viven apaciblemente rodeados de una naturaleza exuberante y mitos como el del poderoso jaguar Gápanemé. El joven Joan Bras, que sobrevive casi milagrosamente al naufragio vivirá una apasionada historia de amor con Catarina, la atractiva viuda que ejerce los oficios de doctora en la isla.

Mi crítica

'La niña que hacía hablar a las muñecas' me ha gustado principalmente por el estilo narrativo del autor. Se me antoja similar al que suele emplearse para contar fábulas o cuentos. No recuerdo exactamente cuáles fueron los motivos por los que apunté esta novela en mi lista de deseos, aparte de las buenas críticas. Leo decenas de reseñas al mes, y las razones para querer leer libros desaparecen de mi memoria, mientras que las sensaciones permanecen. Agradezco haber tenido presente este libro y haber tenido la oportunidad de leerlo. Me ha sorprendido gratamente en más de un aspecto mientras la leía.

A medida que va avanzando la novela y hasta determinado punto en que se rompe en gran medida con todo lo anterior, quise ver ciertos atisbos de realismo mágico aquí y allá que progresivamente van siendo más visibles. Pequeñas pinceladas, en ocasiones tan sutiles que son casi imperceptibles, pero que se notan. A medida que la novela avanza, estas son más notables. Me encanta el realismo mágico cuando el autor sabe conducirlo bien, y este es el caso de Pep Bras. El hecho de que esta novela contenga además trazas de saga familiar también ha contribuido a sumar puntos puesto que es uno de mis géneros favoritos. 

Estoy muy de acuerdo con el propio autor, Pep Bras, que define él mismo su obra como una matroska de historias. "Una novela encajada dentro de otra" son sus palabras exactas. Considero que es todo un lujo poder disponer en 'La niña que hacía hablar a las muñecas' ora de una saga familiar, ora de una novela histórica, ora de un relato intimista, ora una novela romántica, ora una novela costumbrista. El hecho de que la obra de Pep Bras sea tan camaleónica, tan cambiante, es sin duda una de las claves por las que me ha gustado este libro.

Pero la propia novela no es lo único camaleónico en 'La niña que hacía hablar a las muñecas': el propio estilo del autor también lo es. En ocasiones, se dirige al lector y habla en primera persona, introduciéndose a sí mismo en la trama. Otras veces, se oculta bajo la figura del narrador omnisciente. Esto me ha sorprendido, me ha parecido muy original y le ha dado un matiz distinto a la novela. 

Además tenemos los viajes en el tiempo. En ocasiones, la acción se traslada del presente al pasado para rescatar un detalle interesante en lo que respecta a determinado personaje; o bien se dirige al futuro, para hacer saber al lector cierto dato que el autor considera que debe conocer. Tanto cambio podría ser sinónimo de caos, pero en mi opinión Pep Bras siempre lo ha tenido controlado. Soy una amante del caos ordenado, y quizá esta calificación podría definir, en parte, a 'La niña que hacía hablar a las muñecas'.

Bajo mi punto de vista, desde el momento en que la acción se traslada al viejo continente, la obra toma otro cariz que, a pesar de que seguía gustándome, no ha sido lo mismo. A medida que Sión crece desaparece esa pequeña dosis de realismo mágico a la que ya me había acostumbrado, y no ha sido fácil desengancharme de ello. La novela va mutando a medida que el carácter de su protagonista se transforma de niña a mujer adulta.

El final no es en absoluto predecible, algo que por otra parte era de esperar teniendo en cuenta las características que presenta el autor en la configuración de su obra. El epílogo me ha llamado la atención sobremanera, ya que no esperaba que la historia concluyera así. Cómo el autor se las ingenia para concluir su historia y la manera en que lo hace: sin duda ha sido un movimiento original, pero personalmente me hubiese gustado conocer qué fue de la protagonista una vez acontecen ciertos hechos que cambian su destino. Conocer su mundo interior a partir de entonces. En el epílogo, nos alejamos de ella para adentrarnos en otros derroteros que, a pesar de resultar interesantes, me han dejado con dudas por resolver

Conclusión

'La niña que hacía hablar a las muñecas' me ha parecido una lectura muy interesante y el autor, Pep Bras, un nuevo novelista para mi al que sin duda me ha encantado conocer. No me importaría volver a leer algo de él en un futuro. Recomiendo esta novela a aquellos que se hayan sentido atraídos a esta obra por la sinopsis y/o por la reseña. A quienes busquen algo diferente, un batiburrillo de géneros, maneras de narrar y giros en la trama. Todo ello mezclado, no agitado. 

Me he encariñado con algunos personajes muy carismáticos que aparecen en este libro y eso es algo que definitivamente hace que cualquier obra que logre esto merezca la pena. Hablo, en concreto, de Sión: la niña que hacía hablar a las muñecas. 

Valoración: 7/10
¿Recomendada?: .

domingo, 17 de mayo de 2015

El legado, Kirsty Wark







Alevosía, 2.014
Premios: ninguno.
Precio: 19,90 €
Adquisición: préstamo.









La autora

Kirsty Wark es una autora nacida en Escocia en 1.955. Es una popular periodista y presentadora de diversos programas en la BBC y documentales sobre arte. Su familia está profundamente arraigada en la isla escocesa de Arran, escenario de su primera novela 'El legado'. 

Sinopsis

Elizabeth Pringle, nacida antes de la Primera Guerra Mundial, es una solitaria y melancólica figura muy familiar para los habitantes de la isla escocesa de Arran, aunque nadie la conozca realmente. Cuando Elizabeth muere lega su casa de Holmlea a una completa desconocida, Anna Morrison. Pero una avanzada demencia impide a Anna llevar una vida normal y recordar nombres e historias del pasado, así que ahora le corresponde a Martha descubrir por qué su madre ha heredado la casa en tan extrañas circunstancias.

Mi crítica

No he disfrutado de la lectura de este libro, a decir verdad. No me convencía mucho al principio, ni en su desarrollo, ni al final. Sinceramente, me ha parecido más de lo mismo. El argumento es similar a otras novelas que he podido leer en el pasado, y por desgracia la trama no incluye ningún elemento que aporte cierta originalidad al conjunto, ni mucho menos. Mujer en crisis (la protagonista) se enfrenta, sin comerlo ni beberlo, a la resolución de un misterio que le cambiará la vida. La trama dividida en dos, presente y pasado. Cabos que van atándose. Etcétera.

Ni siquiera los personajes me han convencido. Me han parecido de nuevo estándar, bastante planos. Sobre todo, me ha resultado particularmente insufrible Elizabeth Pringle y su cobardía a la hora de enfrentar las decisiones que marcan su vida. Ni siquiera el misterio que tan celosamente guarda me ha parecido algo digno de salvar la novela. Es, más bien, otra muestra de su ya mencionada cobardía.

Tópico tras tópico, incluso me han resultado estridentes los secundarios que más sobresalen, como por ejemplo el budista. Esta característica ha sido más bien un disfraz para tratar de que el lector vea en este personaje a una figura original y diferente, aunque su misión está bien clara en la novela y no hay más allá de su filosofía ante la vida. Es decir, hubiese dado igual que dicho personaje fuera judío, musulmán, ateo, o jefe supremo de una secta satánica, si se me permite la licencia. Si continué la lectura, fue porque quería conocer el misterio por el que se supone vale la pena esperar tantas páginas. Además, la lectura es bastante ágil, eso debo reconocerlo como algo positivo al menos.

Hay cuestiones en el argumento que he tolerado no sin cierto escepticismo. Algunas maniobras de la autora me han parecido que estaban cogidas con pinzas, sustentadas en mecanismos débiles y arbitrarios. Por lo tanto, no diré que Kirsty Wark haya sido descuidada o chapucera escribiendo 'El legado', pero sí que hay ciertos elementos que denotan su inexperiencia en el terreno de construir novelas.

La acción comienza, en el último tercio de la obra, a adquirir unos tintes ñoños y sensibleros que no vi con buenos ojos. Esto se debió, ante todo, a que fui incapaz de conectar con unos personajes bastante simplones. No me transmitían ninguna emoción, no me parecieron cercanos, y ese es un problema grave, puesto que me daba absolutamente igual lo que les iba sucediendo. Esto se agrava cuando hablamos de la protagonista. Una mujer rota por una vida nada fácil, que todos admiran y compadecen, pero que yo veo como la gran causante de sus propios males. 

Elizabeth Pringle es un personaje sin carácter ni determinación. Si bien es cierto que al principio mi opinión no era tan radical, a medida que la novela avanzaba me sentía más y más lejos de Elizabeth Pringle. Ese arraigo tan profundo que manifiesta es diametralmente opuesto a las pocas razones que en realidad alberga para sentirlo. Ese temor a la pérdida es lo único que le conduce a perder lo que más le importa.

Poco antes del final, cuando el misterio por fin se desvela, la novela se vuelve un poco más interesante. No puedo decir que me haya conmovido el trágico secreto que guardaba Elizabeth Pringle. No ha sido una mala jugada por parte de Kirsty Wark, pero tampoco me ha parecido algo espectacular. A aquellas alturas, tampoco lo esperaba. Una vez conocido todo lo que realmente me importaba de la novela, estaba deseando que terminase. El cierre, por cierto, me ha resultado poco verosímil, pues por mucha fascinación que los demás personajes sintieran por la protagonista, en realidad nadie se toma tantas molestias por una casi desconocida.

Conclusión

'El legado' a mi juicio es como cualquier novela de Kate Morton, en una especie de versión descafeinada y amateur. Es como si a dichas obras les hubiesen retirado la sustacia para dejar tan solo un esqueleto frágil. Para aportar eso al panorama literario, con todos mis respetos, opino que ya tenemos a Kate Morton. Me alegro de no haber comprado la novela de Kirsty Wark, porque me hubiera arrepentido. Dudo que vuelva a leer algo de esta autora. No me ha gustado 'El legado' y no lo recomiendo.

Valoración: 5,5/10
¿Recomendada?: No.
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