DeBolsillo, 2.010 (primera edición 1.985)
Premios: ninguno
Precio: 8,95 €
Adquisición: a través de libroscompartidos.com
"Caminaron hasta el anochecer y durmieron en la arena como perros y llevaban un rato durmiendo así cuando algo negro llegó aleteando desde lo más oscuro y se posó en el pecho de Sproule. Largos dedos apuntalaron las alas membranosas con que mantenía el equilibrio mientras andaba por encima de él. Tenía la cara chata y arrugada, perversa, los labios crispados en una horrible sonrisa y los dientes azul claro a la luz de las estrellas. El animal se inclinó. Dibujó en el cuello de Sproule dos estrechos surcos y replegando sus alas empezó a beber su sangre. No con suficiente suavidad".
El autor
Ya presenté a este autor, el norteamericano Cormac McCarthy, en las reseñas de 'La carretera' y 'No es país para viejos'.
Sinopsis
En los territorios de la frontera entre México y Estados Unidos a mitad del siglo XIX, las autoridades mexicanas y del estado de Texas organizan una expedición paramilitar para acabar con el mayor número posible de indios. Es el llamado Grupo Glanton, que tiene como líder espiritual al llamado juez Holden, un ser violento y cruel, un hombre calvo, albino, sin pestañas ni cejas. Nunca duerme, le gusta tocar el violín y bailar. Viola y asesina niños de ambos sexos y afirma que nunca morirá. Todo cambia cuando los carniceros de Glanton pasan de asesinar indios y arrancarles la cabellera a exterminar a los mexicanos que les pagan. Se instaura así la ley de la selva, el terreno moral donde la figura del juez se convierte en una especie de dios arbitrario.
Mi crítica
Este es otro típico caso no ya de expectativas no cumplidas, sino de ideas preconcebidas que nada tenían que ver con la realidad. No sé qué proceso me llevó a pensar que 'Meridiano de sangre' versaba sobre una sangrienta caza de zombis en el salvaje oeste del siglo XIX. Me llamaba mucho la atención. Si sustituimos la palabra zombis por indios, obtendremos el verdadero argumento. Y, como es obvio, todo cambia significativamente.
Este es el tercer libro que leo de Cormac McCarthy, tras 'La carretera' y 'No es país para viejos'. 'Meridiano de sangre' no es sólo muy diferente a lo que esperaba encontrar por razones obvias, sino que otros motivos se sumaron a hacer de mi lectura una experiencia un tanto extraña y, por desgracia, no muy agradable.
Sólo hay un elemento que hace de nexo entre 'Meridiano de sangre' y sus nuevas creaciones: esa “falta de censura” apreciable en sus pasajes más desagradables, en sus escenas más sangrientas. No es que el autor se recree en lo violento, pero tampoco se corta: narra de la misma manera un asesinato que la puesta del sol en los parajes desérticos en los que se ubica la novela.
El verdadero protagonista de 'Meridiano de sangre' es Holden, al que se une una cuadrilla de hombres con una sola misión: exterminar a todos los indios que encuentren a su paso. La verdad es que es un personaje perturbador teniendo en cuenta cómo se gana la vida y sus aficciones. Es el eje central de la novela, un personaje interesante narrativamente hablando, una apuesta inteligente por parte de Cormac McCarthy, que tan bien sabe exponer la maldad extrema que es capaz de mostrar el ser humano. Con esta apuesta, en mi opinión, se jugaba tener al lector en el bolsillo o perderlo, como ha sido en mi caso. Holden es la figura en torno a la cual gira la idea central de la que parte el autor para construir el mundo que retrata en la misma: un asesino cruel, arbitrario, aterrador y espeluznante.
Conclusión
Esta novela no me ha gustado demasiado, menos aun si la comparamos con 'La carretera' o 'No es país para viejos'. Se me ha hecho larga y me ha dado la impresión de que giraba siempre en torno a la misma idea: la violencia como único motor de la acción que alimenta la fidelidad de los hombres de Holden, quienes no se cuestionan sus acciones mientras tengan un líder fuerte al que seguir.
Este es otro típico caso no ya de expectativas no cumplidas, sino de ideas preconcebidas que nada tenían que ver con la realidad. No sé qué proceso me llevó a pensar que 'Meridiano de sangre' versaba sobre una sangrienta caza de zombis en el salvaje oeste del siglo XIX. Me llamaba mucho la atención. Si sustituimos la palabra zombis por indios, obtendremos el verdadero argumento. Y, como es obvio, todo cambia significativamente.
La novela se sitúa en una época en la que, para llegar a California desde el este de Estados Unidos había que atravesar tierras “salvajes”, casi sin explorar, habitadas por indios. Otros territorios pertenecían a México, un México con fronteras más extensas de las que presenta el actual. De hecho, muchos de los personajes que intervienen en la novela hablan español, y sus numerosas expresiones quedan registradas en la obra del autor norteamericano sin traducción, una esencia que los hispanohablantes no perdemos, pero que sí lo hacen aquellos que no conozcan nuestro idioma y lean 'Meridiano de sangre' en inglés.
Este es el tercer libro que leo de Cormac McCarthy, tras 'La carretera' y 'No es país para viejos'. 'Meridiano de sangre' no es sólo muy diferente a lo que esperaba encontrar por razones obvias, sino que otros motivos se sumaron a hacer de mi lectura una experiencia un tanto extraña y, por desgracia, no muy agradable.
Tanto 'La carretera' como 'No es país para viejos' pertenecen a la etapa creativa más reciente de Cormac McCarthy, mientras que 'Meridiano de sangre' fue escrita hace más de veinticinco años. En este cuarto de siglo su estilo narrativo ha cambiado significativamente. Acostumbrada a sus textos minimalistas y a su ritmo dinámico, cuál ha sido mi sorpresa al encontrar pasajes repletos de exhaustivas descripciones. Al experimentar su evolución de manera inversa, no he podido apreciar el cambio, sino que más bien me ha desagradado. Definitivamente me quedo con su nueva manera de narrar: su estilo telegráfico de los últimos años, mucho más cinematográfico.
Sólo hay un elemento que hace de nexo entre 'Meridiano de sangre' y sus nuevas creaciones: esa “falta de censura” apreciable en sus pasajes más desagradables, en sus escenas más sangrientas. No es que el autor se recree en lo violento, pero tampoco se corta: narra de la misma manera un asesinato que la puesta del sol en los parajes desérticos en los que se ubica la novela.
Otro de los motivos por los que no pude disfrutar de la lectura radica en que 'Meridiano de sangre' presenta muchos personajes. Algunos aparecen y no vuelven a asomarse a las páginas de la novela, mientras que otros lo hacen de manera intermitente. Sólo unos pocos acompañan al lector de principio a fin. Este ir y venir me confundía bastante al principio, y tuve la sensación de que a quien menos conocía era al muchacho a través del cual el autor nos expone los hechos que narra. Se sabe poco de él: un tipo duro anónimo que encaja a la perfección en ese mundo de violencia y destrucción al que ha ido a parar tras vagabundear por medio país.
El verdadero protagonista de 'Meridiano de sangre' es Holden, al que se une una cuadrilla de hombres con una sola misión: exterminar a todos los indios que encuentren a su paso. La verdad es que es un personaje perturbador teniendo en cuenta cómo se gana la vida y sus aficciones. Es el eje central de la novela, un personaje interesante narrativamente hablando, una apuesta inteligente por parte de Cormac McCarthy, que tan bien sabe exponer la maldad extrema que es capaz de mostrar el ser humano. Con esta apuesta, en mi opinión, se jugaba tener al lector en el bolsillo o perderlo, como ha sido en mi caso. Holden es la figura en torno a la cual gira la idea central de la que parte el autor para construir el mundo que retrata en la misma: un asesino cruel, arbitrario, aterrador y espeluznante.
El final no me ha gustado demasiado: expone ideas trascendentales, algo que contrasta con el estilo expositivo que predomina en el resto de la novela. Una novela en la que prácticamente no hay reflexiones por parte de los personajes, porque no necesitan cuestionarse nada. El narrador, a través del muchacho del principio, se limita a realizar una exposición de los brutales hechos que cometen sin emitir juicios morales de ninguna clase.
Conclusión
Esta novela no me ha gustado demasiado, menos aun si la comparamos con 'La carretera' o 'No es país para viejos'. Se me ha hecho larga y me ha dado la impresión de que giraba siempre en torno a la misma idea: la violencia como único motor de la acción que alimenta la fidelidad de los hombres de Holden, quienes no se cuestionan sus acciones mientras tengan un líder fuerte al que seguir.
Creo que esta novela gustará a aquellos que sean incondicionales del autor, y puede que les guste a los que no hayan leído ninguna de sus nuevas novelas. A los demás, no se la aconsejaría. Volveré a leer algo de Cormac McCarthy en un futuro, pero seguro pertenecerá a su nueva etapa porque no me termino de adaptar al que una vez fue su estilo narrativo. Se me hace raro que una novela de este autor se me pueda hacer eterna, pero así ha sido y me alegro de haber logrado terminarla.
¿Recomendada?: No.



