Éride, 2.011
Premios: ninguno
Precio: 14 €
Adquisición: intercambio
"Los dos enmudecieron cuando Phillip se apeó vestido de correctísima etiqueta. Tras rodear el vehículo despacio y con la ayuda de su bastón, abrió la portezuela y le tendió la mano a Stella muy galante. La impresión de Kenneth y Laura aún fue mayor al verla bajar. Parecía una estrella de la pantalla".
La autora
Olivia Ardey es una autora española nacida en Alemania. Creció en Valencia, donde a día de hoy sigue residiendo con su familia. En 2.009 publicó su primera novela 'Dama de tréboles', un western romántico ambientado el los alrededores de Denver (Colorado) en 1.884. En el año 2.011 publicó 'Delicias y secretos en Manhattan', que también se clasifica en el género de romance histórico. En febrero de 2.013 publicó su último libro hasta la fecha, 'Bésame y vente conmigo', su primera comedia romántica, que transcurre en la actualidad. Es también autora de relatos y cuentos infantiles, muchos de ellos premiados. Asimismo, Olivia Ardey es autora de la columna 'Del libro al paladar' en la web literaria La Pluma Afilada, donde comenta novelas y las recetas que sus páginas esconden.
Sinopsis
Boston, 1.919. Laura McKerrigan-Montero conoce el destino de cualquier chica de su posición: casarse con un buen partido que convenga al negocio familiar. Pero Laura tiene un sueño: aprender alta repostería con el afamado maître pâtissier del hotel Taormina. Y, con la excusa de estudiar francés, convence a su servero padre para que le permita residir en Nueva York durante tres meses. Convertida en Laura Kerry, viaja a la ciudad de la libertad; la misma donde un desconocido la volvió loca con sus besos. Laura no imagina que, en ese Manhattan divertido y fascinante, volverá a encontrarse con él. Aunque ahora ella es una camarera y descubre que ese hombre irresistible es Kenneth Callahan... su jefe. La inminente Ley Seca llevará al hotel desconfianza, peligros y amenazas. Entre los empleados se esconde un traidor y todas las sospechas recaen en Laura. La mujer por la que Kenneth estaba dispuesto a marcharse de Manhattan y dejarlo todo.
Mi crítica
Salvando ciertas “licencias históricas” que se permite la autora de tanto en tanto, lo que menos me ha gustado con diferencia de la novela ha sido que los personajes tuvieran, en gran medida, una mentalidad más parecida a la actual que la que se podría esperar de una obra ambientada más de noventa años atrás. Sí, es Nueva York, sí, los felices años veinte estaban por venir, pero eso no basta para justificar el comportamiento y la manera de pensar de los protagonistas. Sobre todo, el de las mujeres. En un mundo mucho más injusto con las del sexo femenino que este en el que vivimos, la libertad de que disponen sin apenas afrontar consecuencias (familiares, laborales o sociales) es absolutamente inverosímil.
No olvido que es ficción, pero si un autor ambienta su novela en un contexto histórico diferente al actual, espero al menos que se respeten ciertos límites.
Me ha convencido más la pareja formada por el mejor amigo de Kenneth, Phillip, y su chica. Sobre todo porque el personaje masculino presenta una personalidad muy poco típica en un galán de novela romántica, algo oscura. Ser testigo de su evolución a través de las páginas me ha gustado. Quizá si hubiesen sido el dúo principal en lugar del formado por Kenneth y Laura, mi impresión general hubiera sido más positiva.
Reconozco que al principio llamó negativamente mi atención el apellido compuesto McKerrigan-Montero, por lo absurdo que suenan juntos y por la historia que está detrás del origen de esta curiosa unión. Sin embargo, una vez me acostumbré a esta característica de la familia de la protagonista, ya no me chirrió, por decirlo de alguna manera.
Poco antes del final, la trama se complica, lo confieso, más de lo que esperaba. A pesar de ello, es de esperar que todas las historias concluyan de manera satisfactoria para los protagonistas, y 'Delicias y secretos en Manhattan' no es una excepción. El modo en que evolucionan las relaciones amorosas es demasiado idílico, incluso cuando todo se pone en contra de ellas y los malos entendidos se abren paso para ponerlo todo más difícil. Un amor a primera vista se transforma en sentimientos muy profundos al cabo de pocas páginas. Eso no me ha gustado demasiado, la verdad, porque no es creíble.
Por el contrario, me ha parecido un acierto el hecho de que haya habido más de una trama amorosa en la novela de Olivia Ardey.
Conclusión
No sé si volveré a leer algo de la autora. No lo descarto, pero tampoco lo doy por sentado. Recomiendo este libro a los amantes de la novela romántica que, a pesar de conocer los puntos negativos que en mi opinión presenta la obra, todavía tengan ganas de probar con ella.
'Delicias y secretos en Manhattan' no está mal. Se lee rápido, es entretenida, no cuesta nada seguir el hilo de la historia... además, a la trama principal se le van sumando otras secundarias, y en todas Cupido hace de las suyas creando varias parejas, lo que contribuye a que la historia sea más interesante.
Salvando ciertas “licencias históricas” que se permite la autora de tanto en tanto, lo que menos me ha gustado con diferencia de la novela ha sido que los personajes tuvieran, en gran medida, una mentalidad más parecida a la actual que la que se podría esperar de una obra ambientada más de noventa años atrás. Sí, es Nueva York, sí, los felices años veinte estaban por venir, pero eso no basta para justificar el comportamiento y la manera de pensar de los protagonistas. Sobre todo, el de las mujeres. En un mundo mucho más injusto con las del sexo femenino que este en el que vivimos, la libertad de que disponen sin apenas afrontar consecuencias (familiares, laborales o sociales) es absolutamente inverosímil.
No olvido que es ficción, pero si un autor ambienta su novela en un contexto histórico diferente al actual, espero al menos que se respeten ciertos límites.
Lo cierto es que sólo las tramas amorosas llamaron realmente mi atención. Demasiado ñoñas para mi gusto, pero perfectas para entretenerse. La que afecta a Kenneth y a Laura, concretamente, está salpicada de toques de lujuria que, sorprendentemente, nunca van más allá de unas cuantas caricias y besos hasta casi el final del libro. Siempre aparece algo o alguien que interrumpe la pasión que segundos antes tan fuera de control estaba.
Me ha convencido más la pareja formada por el mejor amigo de Kenneth, Phillip, y su chica. Sobre todo porque el personaje masculino presenta una personalidad muy poco típica en un galán de novela romántica, algo oscura. Ser testigo de su evolución a través de las páginas me ha gustado. Quizá si hubiesen sido el dúo principal en lugar del formado por Kenneth y Laura, mi impresión general hubiera sido más positiva.
Las tramas que no tenían el amor como componente principal (los enredos económicos de ciertos personajes y los misteriosos boicots a diferentes negocios perpetrados por personajes atormentados), no consiguieron despertar mi curiosidad aunque lo cierto es que no están mal llevadas, algo que no se puede decir de otras novelas pertenecientes al mismo género.
Reconozco que al principio llamó negativamente mi atención el apellido compuesto McKerrigan-Montero, por lo absurdo que suenan juntos y por la historia que está detrás del origen de esta curiosa unión. Sin embargo, una vez me acostumbré a esta característica de la familia de la protagonista, ya no me chirrió, por decirlo de alguna manera.
Los protagonistas, en mi opinión, presentan ciertos rasgos más propios de adolescentes que de adultos. Sus reacciones, en ocasiones, son en exceso exageradas. No se libran tampoco de ciertos tópicos: españoles apasionados de sangre caliente; irlandeses fuertes, rudos y obstinados; italianos exaltados y familiares...
Poco antes del final, la trama se complica, lo confieso, más de lo que esperaba. A pesar de ello, es de esperar que todas las historias concluyan de manera satisfactoria para los protagonistas, y 'Delicias y secretos en Manhattan' no es una excepción. El modo en que evolucionan las relaciones amorosas es demasiado idílico, incluso cuando todo se pone en contra de ellas y los malos entendidos se abren paso para ponerlo todo más difícil. Un amor a primera vista se transforma en sentimientos muy profundos al cabo de pocas páginas. Eso no me ha gustado demasiado, la verdad, porque no es creíble.
Por el contrario, me ha parecido un acierto el hecho de que haya habido más de una trama amorosa en la novela de Olivia Ardey.
Conclusión
'Delicias y secretos en Manhattan' es una novela que se lee en seguida, que entretiene y que es perfecta para pasar el rato. Me ha parecido una obra que se encuentra cómoda dentro de los estándares del género romántico. Agradable, sin presentar complicaciones. No será la mejor que haya leído, pero tampoco me ha parecido la peor.
No sé si volveré a leer algo de la autora. No lo descarto, pero tampoco lo doy por sentado. Recomiendo este libro a los amantes de la novela romántica que, a pesar de conocer los puntos negativos que en mi opinión presenta la obra, todavía tengan ganas de probar con ella.
Valoración: 6/10
¿Recomendada?: Sí.
