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miércoles, 1 de enero de 2014

La hija del sepulturero, Joyce Carol Oates








Alfaguara, 2.008 (primera edición 2.007)
Precio: 24,50 €
Premios: ninguno
Adquisición: propia








"En la vida animal a los débiles se los elimina pronto."

La autora

Joyce Carol Oates nació en Lockport, Nueva York, en 1.938. Es una de las grandes figuras de la literatura contemporánea estadounidense. Ha sido galardonada con muchos premios, como el National Book Award, el PEN/Malamud Award y el Prix Fémina Étranger. En 2.011 recibió de manos del presiente de Estados Unidos Barrack Obama la National Humanities Medal, el más alto galardón civil del gobierno estadounidense en el campo de las humanidades y, en 2.012, el premio Stone de la Oregon State University por su carrera literaria. Es además una de las más firmes candidatas recibir el Premio Nobel de Literatura. Ha escrito más de cincuenta novelas, entre las que destacan 'Puro fuego', 'Un jardín de placeres terrenales', 'La hija del sepulturero', 'Mamá', 'Bellefleur', 'Ave del paraíso', 'Memorias de una viuda' y 'Una hermosa doncella'.

Sinopsis

En 1.936, los Schwart, una familia de inmigrantes desesperada por escapar de la Alemania nazi, se instala en una pequeña ciudad de Estados Unidos. El padre, un profesor de instituto, es rebajado al único trabajo al que tiene acceso: sepulturero y vigilante de cementerio. Los prejuicios locales y la debilidad emocional de los Schwart suscitan una terrible tragedia familiar. Rebecca, la hija del sepulturero, comienza entonces su sorprendente peregrinación por la «América profunda», una odisea de riesgo erótico e intrépida imaginación que la obligará a reinventarse a sí misma.

Mi crítica

'La hija del sepulturero' se convirtió en un relativo éxito de ventas durante el año 2.008 gracias al boca-oreja. Lo cierto es que me llamaba mucho la atención esta autora en cuanto supe de ella. No sólo por lo prolífico de su trabajo, sino por las anécdotas que se han ido recogiendo sobre ella a lo largo de los años. Los rumores apuntan a que el mismísimo Truman Capote tenía enfilada a Joyce Carol Oates. La envidia corroía al escritor de 'A sangre fría' debido a la velocidad con que esta mujer publicaba. Y no sólo se tendría que envidiar la velocidad, sino que la rapidez con que escribe no le impide hacerlo con calidad. Estamos ante una portento literaria. 

La novela de Joyce Carol Oates cuenta con más de seiscientas páginas que se estructuran en tres grandes bloques. Cada bloque está débilmente relacionado con el anterior, por lo que bien podrían haber formado parte de tres novelas distintas aunque íntimamente relaccionadas: una trilogía. Para mí, 'La hija del sepulturero' se convirtió en eso: un gran libro compuesto de tres partes bien diferenciadas. Personalmente, la primera me pareció muy entretenida, emocionante e incluso soberbia en algunos pasajes, la segunda se hace muy cuesta arriba y la tercera y última me pareció mejor que la anterior, pero por desgracia no logró a alcanzar el nivel de los primeros capítulos. 

Algunos críticos han señalado que 'La hija del sepulturero' es una obra magnífica, y a la vez un homenaje a los folletines del XIX , no sólo por su extensión y por la absoluta linealidad temporal sino por ese 'algo' oscuro que impregna sus páginas. Dolor, desesperación, incluso morbo. Esto último, no forma parte de lo que uno puede esperar de algo escrito en el XIX, pero sí en el XXI. El morbo es un elemento más que presente en la novela. Morbo violento, morbo sexual y toda clase de conjugaciones imaginables. Aviso de que la autora se recrea en pasajes más que duros. 'La hija del sepulturero' es un libro duro y difícil, pero bello al mismo tiempo y no sabría explicar por qué. 

Una pena que, en ocasiones, sobre todo durante el ecuador de sus páginas, se me hiciera tan lenta la narración. Se me quitaron las ganas de seguir leyendo porque la trama, que tan bien rumbo llevaba, lo pierde y da la sensación de que ya no va a ningún lado. Soy consciente de que es complicado mantener el ritmo, la intriga y la emoción a tan altos niveles a lo largo de tantas páginas, pero 'La hija del sepulturero' me ha resultado una de las novelas más irregulares que haya podido leer jamás. Una lectura de la que disfrutaba a ratos, interrumpidamente. 

Joyce Carol Oates no peca de ser sensiblera precisamente. Me gustó el hecho de que la novela estuviera escrita sin demasiadas pretensiones. Al menos, esa fue la impresión que me dio. Sin que intente persuadir a nadie, convencer a nadie, enseñar a nadie nada, la autora va relatando su historia. Simplemente está escrita para ser leída, para ser paladeada. En una palabra: para ser disfrutada pese a que, tal y como lo mencioné anteriormente, durante algunos pasajes esto casi se convirtiera en misión imposible. 

Rebecca, la hija del sepulturero, es el hilo conductor de la novela a lo largo de seiscientas páginas. Una niña, después mujer, maltratada y repudiada por ella misma y por todos. Una visión fatalista de la vida en carne y hueso que cambia cuando menos lo espera el lector. Rebecca parece haber sido creada con un solo propósito: mostrar lo que realmente significa el verbo sobrevivir. Y es que a eso se dedica, desde bien pequeña, y no vive para otra cosa. 

No es una historia de superación, sin embargo: en ningún momento el lector es testigo de una Rebecca orgullosa de sus hazañas, jactándose de escapar a los embistes del destino, preparada para encajar el siguiente golpe. No. Ella sólo se limita a huir del peligro, a evitarlo, a vivir lo más tranquila posible, mientras el pasado se convierte en una espiral que intenta atraparla, y los fantasmas regresan una y otra vez para atormentarla. 

Conclusión 

'La hija del sepulturero' es una novela repleta de claroscuros, tanto en su estilo, como en su fondo, como en sus intenciones. Y también, en la valoración que hago del conjunto. La primera parte es tan buena y la segunda parte es tan aburrida que intentar hacer una media o buscar un punto de encuentro es casi imposible.

Dejo al juicio de cada uno decidir qué hacer con esta novela de Joyce Carol Oates, si darle una oportunidad o no. Es dura. Es sencilla. Es complicada. Es fácil. Es difícil. Es tierna. Es aburrida. Es apasionante. Es recomendable... y no lo es.
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