Booket, 2.012
Premios: ninguno
Precio: 12,95€
Adquisición: a través de libroscompartidos.com
"Volvieron a llenar los segundos con silencio, cuando los dos tenían el alma llena de palabras que decirse. Palabras que ambos pensaron que ya no se dirían nunca".
La autora
Ángeles Ibirika es una escritora vasca especializada en el género de literatura romántica. Según aparece en la red, es una mujer sencilla que adora la naturaleza, los animales y la tranquilidad. Vive en el campo, junto al amor de su vida y sus hijos. Amante al mismo tiempo de la lectura y de la escritura, sin embargo disfruta de modo especial creando sus propias novelas.
Dirigió durante años su propia librería hasta que tuvo a su segundo hijo. Cuando se hizo mayor, comenzó a escribir. En su currículum literario podemos encontrar 'Donde siempre es otoño' (2.012), o 'Antes y después de odiarte' (2.011).
Sinópsis
Ian O´Connell es un famoso escritor de novelas románticas que, como cada año, se refugia en su cabaña de Crystal Lake para crear su próxima novela. En ese paraje solitario encontrará a Elizabeth Salaya, una vasca afincada en Estados Unidos. Además de ser hermosa, Elisabeth Salaya presenta un halo de misterio que atrapa completamente a Ian O'Connell, que comenzará a ver cómo los cimientos de su bien asentada vida comienzan a tambalearse.
Los caminos de Ian y Elizabeth se separan y se cruzan constantemente. En medio de intrigas, ambiciones y cadenas de favores, los enamorados deberán elegir entre el amor y la traición.
Mi crítica
Aviso que esta crítica va a ser bastante dura. No pretendo regocijarme, sino ser honesta con los lectores que deseen saber qué esperar cuando compren o adquieran esta obra. 'Donde siempre es otoño' ha recibido mucha publicidad desde la editorial que la publica. Aparte de eso, he podido leer tanto buenas como malas críticas, y ni una sola se situaba en el término medio. Me llamó la atención el título y, a pesar de que desconfié de esa sinopsis tan ambigua de la contraportada que básicamente no dice nada, me animé a hacerme con ella.
El comienzo no fue muy alentador. Mi rechazo hacia el binomio escritor español-personajes anglosajones es profundo y lo considero en la inmensa mayoría de las ocasiones una falta de originalidad. Mis razones ya las comenté aquí. La verdad es que cuando adquirí 'Donde siempre es otoño' no me esperaba encontrar lo que hallé: una historia muy estándar, una copia perfecta de las novelas rosas norteamericanas escritas por autoras de allí. Novelas de esas que abundan por todas partes.
Mientras leía 'Donde siempre es otoño' encontré varias sorpresas. Para empezar, no estaba siendo predecible al principio, un punto a favor de Ángeles Ibirika. Lástima que no durara mucho. Además, el protagonista masculino no se estaba comportando como pensé que lo haría, y me llamó la atención la manera en que la autora lo había construido.
En cuanto a la protagonista femenina, no me convenció en absoluto. Para empezar, es española, vasca para más señas, pero se llama Elizabeth. Su condición de spaniard sólo sale a relucir cuando conviene al argumento. La autora se empeña en pintarla como una mujer guapísima, inteligente, culta... espectacular. Pero la verdad, me parece un personaje insulso, excesivamente soso. Tras haber concluido la novela, sigo sin entender qué vio Ian en ella para enamorarse tan perdidamente.
La novela de Ángeles Ibirika no me enganchó ni me convenció en ningún momento, pero lo que sí es cierto es que la terminé en seguida: 'Donde siempre es otoño' se lee increíblemente rápido. Esto se debe al propio estilo narrativo de la autora: ágil, sencillo y veloz. Resultado: su novela entretiene, y bastante.
Una vez ya entrados en materia, en pleno apogeo amoroso, algunos párrafos que describen sentimientos, anhelos, deseos o conjeturas de los tortolitos son un tanto exagerados. Ángeles Ibirika se debate constantemente en su novela entre la frivolidad extrema y los desamores más profundos. Ningún mortal ha amado realmente a alguien si se compara con lo que sienten Ian y Elizabeth el uno por el otro. La relación que mantienen, además de insana es invorosímil por completo.
Los personajes son bastante estereotipados, sobre todo los secundarios. 'Donde siempre es otoño' recuerda a una de esas tv movies que echan los fines de semana durante la sobremesa. Eso sí: la novela continuaba entreteniéndome y sorprendiéndome (no sé si para bien o para mal) a causa de sus chocantes diálogos. El galán Ian trata de conquistar a la aparentemente frágil Elizabeth con unas frases que más que despertar la pasión a mí me hicieron reír.
Reitero que el mayor fallo de 'Donde siempre es otoño' es la historia de amor que surge entre Ian y Elizabeth: no me la creo. Personalmente me cuesta dar crédito a un amor tan apasionado, visceral e incondicional. La relación irradia artificialidad por todos lados.
Y es que 'Donde siempre es otoño' no sólo trata acerca de la historia de amor que surge entre Ian y Elizabeth: hay una trama política de por medio en plenas elecciones presidenciales en Estados Unidos. A mi parecer, todo esto sobra bastante. Es cierto que la novela se hubiera quedado un poco vacía si sólo hubiera contenido la parte amorosa, pero creo que hay maneras más creativas e interesantes para complementarla. La apasionante carrera a la presidencia me pareció una americanada made in Spain. Las tretas de las que se vale Ángeles Ibirika para sacar adelante el argumento me parecen muy cogidas con pinzas. La falta de originalidad en esta subtrama es aplastante.
La influencia anglosajona en 'Donde siempre es otoño' es tan fuerte, que sentí su presencia incluso en el léxico que la autora elegía. Me dio la sensación continuamente de estar leyendo una novela traducida del inglés al castellano, como si el idioma de Shakespeare fuera el original. La construcción de algunas frases y el uso reiterativo que hace del adjetivo "condenado" o del adverbio "condenadamente" no son demasiado comunes en español, pero sí que se pueden escuchar, y mucho, en películas y series norteamericanas.
El final, además de que se alarga demasiado, es muy peliculero y me aburrió bastante. Aunque hay partes en 'Donde siempre es otoño' que no están mal, la novela es mediocre en casi todos los sentidos.
Las últimas páginas están repletas de clichés, pero hay que reconocer que tienen una calidad superior al resto.
Conclusión
'Donde siempre es otoño' es una novela ágil y entretenida, que se lee a la misma velocidad que tardaré en olvidarla. Si no hubiese sido por ello, con toda seguridad hubiera abandonado la lectura a la mitad. La verdad es que me ha gustado, dentro de lo predecible y manida que es, pero dudo que vuelva a leer algo de Ángeles Ibirika en el futuro.
Por todos los motivos que he ido mencionando, para mí 'Donde siempre es otoño' es una novela que carece de calidad. No me gusta la manera en que Ángeles Ibirika maneja los recursos narrativos a su alcance, ni la forma en que conduce la historia, ni la historia en sí. Pienso que sus ideas argumentales no revisten ninguna complicación en absoluto, ninguna originalidad y ninguna credibilidad argumental.
Odio no poder resaltar aspectos positivos de 'Donde siempre es otoño', pero no los he visto apenas. Pienso que no hay por donde coger a esta novela, y por tanto, no la recomiendo para nada.
Valoración: 4/10
¿Recomendada?: No.

