Mostrando entradas con la etiqueta literatura japonesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura japonesa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de julio de 2014

La presa, Kenzaburo Oé







Anagrama, 2.003 (primera edición 1.959)
Adaptación cinematográfica de Nagisa Oshima en 1.961.
Premios: ninguno.
Precio: 11,50 €
Adquisición: a través de libroscompartidos.com






"—¿Qué pensáis hacer con él?
—Cebarlo hasta que se sepa qué deciden en la «ciudad».
—¡Cebarlo! ¿Cómo si fuera un animal? —exclamé, bastante sorprendido.
—Es una bestia, ni más ni menos que una bestia —dijo mi padre gravemente—. Apesta como un buey.
—Me gustaría mucho verle —suspiró mi hermano mirando a nuestro padre. Pero éste, taciturno, no volvió a abrir la boca y bajó por la escalera".

El autor

Kenzaburō Ōe es un escritor japonés nacido en 1.935. Es el segundo escritor de nacionalidad nipona en ganar el premio Nobel de literatura, en 1.994. En 1.954, se traslada a Tokio para iniciar la carrera de Filosofía y Letras. Finaliza su licenciatura cuatro años después, especializándose en literatura europea. En 1.958 recibe el Premio Akutagawa por su novela 'La Presa', en la que narra sus vivencias infantiles. Buena parte de su obra no se puede entender sin los efectos de la Segunda Guerra Mundial en Japón y la modernización de este.

Sinopsis

Durante la guerra del Pacífico un avión enemigo se estrella. Harán prisionero al único superviviente, un soldado negro. El prisionero se convertirá, para los niños, en una especie de animal domesticado al que adorar.

Mi crítica

Me habían advertido de que 'La presa' es una novela corta pero muy intensa y que es capaz de dejar huella. La elegí de entre las decenas de libros que tengo pendientes por leer en la estantería porque su extensión es corta y me apetecía una lectura de estas características. El argumento me pareció original y llamativo; la cuestión del “cazador cazado” abordada desde el punto de vista de un niño de corta edad.

Una vez alcancé el ecuador de la novela, todavía no sabía si me estaba gustando o no. Una vez finalizada la lectura, estaba en la misma disyuntiva. Pero si hay algo que realmente me ha gustado de la obra ha sido que el autor se las arregla para, de una manera muy convincente, ofrecer el punto de vista de un niño de corta edad bajo el cual el lector se empapa de lo que está sucediendo. Esa ingenuidad, esa inocencia, se transmite perfectamente y no pierde por el camino un ápice de fuerza, de pureza o de intensidad. No considero que esta característica deba ser tomada a la ligera: muchos otros escritores lo intentan, sin éxito. Merece ser reconocido el mérito.

No solo la perspectiva desde la que se aborda la narración es interesante, a mi parecer, sino que el tono en que está escrita la novela lo es. 'La presa' muestra una faceta del ser humano muy presente en todas las épocas: al ser humano le gusta explorarse a sí mismo, pero también se teme. La fascinación innata que siente por lo desconocido es inabarcable, y en esta tesitura, basta tan solo una pequeña chispa para que toda su fascinación quede eliminada de un plumazo. La desconfianza hacia lo desconocido desplaza la curiosidad, y en ese momento la situación se vuelve impredecible, la crueldad está deseando aflorar.

La descripción de los ambientes también ha logrado llamar mi atención y no sabría justificar esto con un motivo concreto. Creo que se debe a que el autor destaca unos elementos por encima de otros en la ambientación. Al verlo todo a través de los ojos de un niño, mucho de lo relevante es nuevo, excitante, llamativo, mientras que para un adulto resultaría cotidiano y baladí. Por eso mismo también me ha llamado la atención, como a muchos otros lectores de 'La presa', el modo en que se aborda el sexo en la obra. Solo está presente en un par de pasajes, pero lo que sucede en ellos tiene un efecto poco menos que brutal en el lector.

Me ha parecido asimismo curiosa esa animadversión que muestra el narrador con respecto a las gentes de ciudad. Él y su familia viven en una aldea remota, que está ubicada en Japón, pero podría estarlo en cualquier otra parte del mundo. Nunca se menciona su nombre, ni se desvela la verdadera identidad de ningún personaje en concreto. Tan solo se conoce el apodo de algunas figuras, como Morro de Liebre.

Continuando con el análisis de los personajes, considero que el soldado negro, a pesar de ser una figura importante en la trama, es un mero peón que contribuye a que la historia se desarrolle por los cauces que el autor desea llevar al lector. Los acontecimientos hubieran sido similares si en lugar de este personaje se hubiese introducido otro elemento novedoso y perturbador para los aldeanos.

Sí que me pareció relevante, y mucho, el modo en que los niños se relacionan con el soldado negro. Primero, con temor, luego, lo perciben como si fuese una bestia, un animal doméstico a medio amansar. Y es precisamente aquí, a mi juicio, donde se halla su error: si el combatiente americano hubiese sido una criatura, quizá habrían conseguido domarla. Sin embargo, olvidan que se trata de un ser humano cautivo. Esto es una simple reflexión.

Me dio la sensación de que Kenzaburo Oé transmite al lector que lo que acontece al final jamás podría haber sucedido de otro modo. Sin desvelar nada, y condensando lo que transmite la lectura en las últimas páginas, diré únicamente que el final es desgarrador.

Conclusión

'La presa' es una novela que está muy bien escrita (la prosa de Kenzaburo Oé me ha parecido excelente), y que se lee en una tarde. Su clímax y su final me han dejado ciertamente descolocada. No sabría especificar cuáles han sido mis impresiones con respecto a estos dos pasajes. Por todo lo que conlleva leer 'La presa', solo se lo recomendaría a un determinado y reducido grupo de lectores, y no precisamente a los que traten de evadirse. A aquellos que busquen libros que les hagan reflexionar, y que deseen leer algo que les impida ser los mismos que cuando comenzaron, les confirmo que están ante una lectura obligada.

No sé si volveré a leer algo de Kenzaburo Oé en un futuro. No lo descarto, pero tampoco lo pongo en mi lista de prioridades más absolutas. De nuevo he salido satisfecha de una lectura que escapa de mis límites de confort, y considero que me ha aportado algo leer esta novela. Solo por eso, creo que merece la pena acercarse a 'La presa'.

martes, 18 de febrero de 2014

Botchan, Natsume Soseki








Impedimenta, 2.008 (primera edición 1.906)
Premios: Premio Llibreter 2.008 
Precio: 19 €
Adquisición: préstamo







"La cultura china se presenta siempre como el ondear del agua, mientras que la cultura japonesa se identifica más con la sequedad de la arena. Lo sinuoso, lo brillante, lo melodioso, lo identificamos con lo chino, mientras que lo japonés es limpio, austero, cuadrado y silencioso. Los jardines chinos tienen agua y carpas ondeantes; los japoneses, arena blanca y piedras espirituales. Algo similar sucede en ambas lenguas: en el chino no existe la "erre" y todo son acuáticas "eles", mientras que en japonés no existe la "ele" y todo son "erres" arenosas".

El autor

Natsume Sōseki es el seudónimo literario de Natsume Kinnosuke. Fue un escritor japonés nacido en 1.867 y muerto en 1.916. Fue profesor de literatura inglesa y escritor de haikus y poesía china. Sus obras más conocidas son 'Kokoro', 'Soy un gato', 'Botchan' y 'Sanshiro'.
Nació en el seno de una familia de funcionarios públicos, descendiente de una familia de samuráis venida a menos. Sus padres lo entregaron en adopción a uno de sus sirvientes a la edad de dos años. En 1.886 conoció y trabó amistad con el poeta Masaoka Shiki, que le inició en el arte de la composición de haikus, momento en el que adoptó el seudónimo de Sōseki, que en chino significa 'terco'. Tras licenciarse, fue profesor de inglés en esa capital, y a los 30 años aceptó un empleo en Matsuyama en la Isla de Shikoku, en aquel tiempo considerada como una zona fuera de los confines de la civilización. Sus amigos intelectuales le dieron el pésame, porque aquel trabajo parecía más bien un destierro que un trabajo. Pese a ello, Sōseki enseñó durante un par de años a aquellos rudos escolares, que describe con mucho sarcasmo en Botchan (1.906).

Sinopsis

Botchan es un joven tokiota descreído y cínico al que mandan como profesor a una escuela rural situada en la remota isla de Shikoku. En su nuevo destino pronto se topará con una serie de insólitos personajes, como el jefe de estudios Camisarroja o el Calabaza, un triste profesor de ciencias de aspecto enfermizo y ánimo sombrío. Pero sobre todo se verá obligado a hacer frente a una auténtica caterva de fieros alumnos asilvestrados, que se consagrarán a hacerle la vida imposible.

Mi crítica

He de reconocer que seguramente jamás habría leído este libro de no ser porque una compañera de trabajo me lo dejó para que lo leyera. A ella me gusta mucho la literatura japonesa y conociendo mi interés por la literatura, me lo recomendó. Me alegro de haber tenido la oportunidad de haber leído este libro, porque ha resultado ser una experiencia muy positiva salir de mi zona cómoda en lo que a lecturas se refiere.

Esperaba encontrar una novela de ritmo lento, lenguaje complicado y descricpiones eternas. Nada más lejos de la verdad. 'Botchan' me sorprendió por su ritmo dinámico y por su estilo narrativo sencillo. La acción gira en tono a Botchan, que no es su verdadero nombre sino un apelativo cariñoso que le puso una sirvienta de su casa cuando era pequeño. A lo largo de la obra, no le conoceremos con otro nombre.

Botchan también significa “niño mimado” o “niñato”, connotaciones negativas que podrían ser atribuidas al protagonista. Es un personaje muy particular, con una personalidad bien definida. Se deja arrastrar por las circunstancias, es ingenuo y egoísta pero también sincero, y no está preparado para la vida que le espera más allá de los protectores muros de su casa.

Considero que uno de los puntos fuertes de la novela es la evolución del personaje principal. Es consciente de lo fácil que es manipularle, pero sólo se da cuenta de lo influenciable que es cuando ya no tiene remedio. Los prejuicios, las primeras impresiones y las buenas y malas personas que Botchan encontrará en su camino a la madurez le ayudarán en todo este proceso.

El humor está bastante presente en la novela, pero es un humor japonés, muy distinto al español, o al occidental. Es un poco difícil encontrar la gracia a ciertos pasajes humorísticos que aparecen en la obra. Más bien, me resultaron curiosos.

Hay personajes en 'Botchan' que, en mi opinión, merecen una mención especial. Desde la dulce Kiyo hasta los profesores del colegio de provincias al que entra a trabajar el protagonista: Calabaza, Camisarroja, Puercoespín... el lector únicamente cuenta con el punto de vista de Botchan, por lo que ve todo a través de sus ojos. Su visión de las cosas, como se puede deducir, no es para nada imparcial. Por eso, en ocasiones las acciones de los personajes parecen malintencionadas y en otras todo lo contrario. Ello complica la misión de dilucidar si los compañeros de trabajo de Botchan son buenas o malas personas.

Hay un pasaje poco antes del final que no me ha gustado mucho. En mi opinión, la novela acusa un bajón en este punto antes de remontar con un final que, al menos a mi, me ha sorprendido y gustado bastante.

Botchan representa la ingenuidad y la inocencia que existen en este mundo podrido por la corrupción y la burocracia, en el que unos pocos utilizan el sistema en su propio beneficio, haciendo y deshaciendo a su antojo. Al final, Botchan se convierte en un héroe defensor de causas justas. Algo que, por desgracia, pocas veces se ve en el mundo real.

Conclusión 

'Botchan' me ha gustado, es diferente a lo que suelo leer. Comentan que guarda ciertas semejanzas con 'El guardián entre el centeno' aunque no sé hasta qué punto será verdad porque no he leído ese libro.

Me ha gustado ese guiño a lo sencillo, a lo auténtico y a lo sincero en 'Botchan'. La recomiendo a los amantes de la literatura japonesa y a quienes tengan curiosidad por leerla tras haberse pasado por mi reseña. Una novela fácil de leer, de estilo sencillo y protagonizada por un personaje bastante peculiar.

¿Recomendada?: .

*Gracias a S. por haberme dejado su ejemplar para esta lectura.

viernes, 16 de agosto de 2013

Los años de espera, Fumiko Enchi








Alianza Editorial, 2.013 (primera edición 1.957)
Premios: premio Noma.
Precio: 10 € en edición de bolsillo
Adquisición: colaboración con la editorial






"Una felicidad en tono menor y una armonía modesta... que los seres hmanos gritaran, que se enfurecieran, que aullaran de dolor con toda la fuerza de que eran capaces, ¿a qué otra cosa podían aspirar en esta vida?"

La autora

Fumiko Enchi es una autora japonesa nacida cerca de Tokio en 1.905 y fallecida en 1.986. Hija de un reconocido filólogo y lingüista de la universidad de su ciudad natal, Fumiko Enchi se caracterizó durante su infancia por poseer una delicada salud. De este modo, su educación fue instruida por profesores particulares que iban a su casa a dar clases de literatura inglesa, francesa y china. Su abuela materna le enseñó los clásicos japoneses. Así, a los trece años ya leía a Óscar Wilde, Edgar Allan Poe y otros importantes autores japonenes. Su carrera literaria comenzó en 1.926, escribiendo obras de teatro que tuvieron éxito. Sin embargo, su paso al género novelístico no fue dulce, pues sus novelas no obtuvieron la popularidad que buscaba y le era difícil poderlas publicar. Su salud se complicó y salió victoriosa de una batalla contra el cáncer en la década de los cuarenta. Por aquella época, dejó de escribir, sin embargo retomó su actividad unos años más tarde escribiendo, entre otras, 'Los años de espera', que recibió el premio Noma.

Sinopsis

El Japón de mediados del siglo XIX vive vertiginosas reformas modernizadoras y aperturistas. Pero éstas no terminan de calar en la sociedad donde perduran las viejas tradiciones feudales, sobre todo las que afectan a las mujeres. Tomo está casada con un alto funcionario municipal, Yukitomo Shirakawa. Fue educada para cumplir el tradicional rol de mujer en el seno de un clan samurái: preservar la unidad familiar, garantizar la seguridad de los hijos, y obedecer y satisfacer al marido, incluso a costa de su propio sacrificio. Tomo no sólo debe soportar las humillantes infidelidades de su marido, sino que incluso debe aceptar con sumisión el encargo de buscarle concubinas y acogerlas bajo su techo. Primero será la quinceañera Suga, luego vendrá la extrovertida Yuri... 

Mi crítica

Desde el principio me gustó mucho 'Los años de espera', que me recordó en ciertos momentos ligeramente a 'Memorias de una geisha'. Mujeres que están al servicio de las figuras masculinas que les rodean son las protagonistas de ambos libros, aunque en el caso de la novela de Fumiko Enchi, se trata de una saga familiar ambientada en el Japón de finales del siglo XIX.

La moral, la continuidad de las tradiciones en un mundo cambiante y el estricto código que imperaba en los comportamientos de cada miembro de la sociedad de aquella época quedan muy bien reflejados en la obra. Sin excepción, todos los personajes están retratados con verosimilitud. Obviamente, se lleva una mención especial la protagonista Tomo, cuyo carácter es retratado en 'Los años de espera' sin fisuras desde la primera hasta la última página.

Leyendo esta novela el lector puede reflexionar sobre cuánto ha cambiado el mundo en tan poco tiempo: el estricto código moral de aquel entonces sería ahora considerado poco menos que una aberración. Fumiko Enchi es una autora que sabe captar los sentimientos femeninos de una manera muy eficaz y verosímil. 'Los años de espera' es una novela costumbrista que acerca a los lectores actuales a aquel país tan lejano en aquella época: cómo sería tener que vivir de acuerdo a unas normas tan estrictas no aceptando el destino de cada uno con resignación, sino con una dignidad que bien merece ser reconocida en las páginas de una novela. Tomo es la protagonista, una mujer que no existió en realidad, pero seguramente sí lo hicieron muchas como ella, anónimas, que sufrieron pero que se hicieron fuertes y no dejaron de luchar.

La novela está narrada en tercera persona. Fumiko Enchi se caracteriza por hacer gala de un estilo narrativo sencillo, pero sólo en apariencia, pues es capaz de transmitir mucho con pocas palabras, y dota a sus personajes de multitud de matices. 'Los años de espera' es una novela en la que la acción pasa a un plano muy discreto. Mis gustos literarios no suelen abarcar este tipo de obras y sin embargo con la obra de Fumiko Enchi he sido capaz de realizar una excepción: mi atención no decayó en prácticamente ningún momento pese a que esta sea más una novela de sentimientos, más intimista.

Los capítulos son bastante largos (hay tres a lo largo de la novela). Entre uno y otro existe siempre un lapso de tiempo considerable, lo que permite evolucionar la trama de una manera un tanto extrema, pero a todas luces efectiva. 'Los años de espera' es una novela que se lee en poco tiempo no sólo por su lenguaje sencillo sino porque es breve (no más de trescientas páginas). Quiero agradecer a Alianza Editorial el detalle que han tenido con esta edición al imprimirla en un tamaño de letra más bien grande, algo que normalmente suele echarse de menos en las ediciones de bolsillo, como era el ejemplar que me hicieron llegar.

El final es un tanto raro. Fumiko Enchi corta su narración en tal punto que es probable que el lector sorprenda debido a lo abrupto del cierre de su novela. No sé todavía a día de hoy si me ha gustado o no ese final. Me he quedado con ganas de conocer más sobre el paradero de uno de los personajes principales, Suga.

Conclusión

Creo que 'Los años de espera' hará las delicias de aquellos lectores que disfruten con novelas ambientadas en el lejano oriente. También gustará a los aficionados a las sagas familiares. Se lee rápido y no defrauda en ningún pasaje. Se lo aconsejaría, asimismo, a los que se hayan sentido atraídos a esta lectura a través de esta reseña, y que quieran probar algo diferente.
Agradezco sinceramente a Alianza Editorial el haberme dado la oportunidad de leer 'Los años de espera', pues he podido conocer a Fumiko Enchi, una autora a la que no me hubiera acercado de no ser por la editorial. No me importaría volver a leer algo de la autora japonesa en un futuro, pues, como mencioné anteriormente, sabe captar los sentimientos femeninos de una manera muy efectiva y eso es algo que valoro mucho en un novelista.

Valoración: 8/10
¿Recomendada?: .

*Gracias a Alianza Editorial por haberme cedido el ejemplar.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...