lunes, 13 de enero de 2014

La isla de las mil fuentes, Sarah Lark








Ediciones B, 2.013
Premios: ninguno
Precio: 21 €
Adquisición: regalo








"Nora lo puso cómodo e intentó no pensar en Simon. Era lo mismo que había ocurrido entonces. Sostenía entre sus brazos a un hombre que contaba historias. No tenía nada a su alcance para ahuyentar a la muerte, solo sus sueños. En algún momento se durmió. Tal vez también eso era un sueño, una pesadilla enviada por un espíritu celoso".

La autora

Ya presenté a esta autora, la alemana Sarah Lark, en las reseñas de las novelas 'En el país de la nube blanca' y su continuación, 'La canción de los maoríes'

Sinopsis

Tras la muerte de su primer amor, Nora, la hija de un comerciante londinense, se une a través de un matrimonio de conveniencia a Elias, un viudo propietario de un plantación de azúcar. La vida en el Caribe, sin embargo, no es como Nora había soñado. A partir del asalto nocturno a la plantación, Nora se verá envuelta en los tumultos provocados por esclavos rebeldes relacionados con la Abuela Nanny, quien también fue esclava. Nora lo pierde todo, salvo la vida y la esperanza de encontrar de nuevo el amor y decidir libremente sobre su futuro.

Mi crítica

Aunque no he concluido la trilogía de Nueva Zelanda (me falta 'El grito de la tierra'), no quise dejar pasar la oportunidad de leer algo nuevo de Sarah Lark y por Navidades me regalaron la bilogía del Caribe, la cual tenía muchas ganas de comenzar a leer.

El principio me gustó mucho. La acción no se traslada en seguida a ultramar, como sucede en otras muchas landscape. Esto propicia que el lector tenga la oportunidad de conocer mejor a la protagonista en su vida continental, y las circunstancias que se han movido en su mundo interior para impulsarla a querer vivir en tierras caribeñas.

Nora es una muchacha ingenua y alegre que parece muy mimada e inmadura en un primer momento, pero que en el fondo tiene muy claro qué quiere y cuáles son sus objetivos en la vida. La adversidad llama a su puerta demasiado pronto, y esto, lejos de hundirla para siempre en sus miserias, le impulsa para perseguir sus sueños con más ahínco.

En general, me gustan las protagonistas fuertes y luchadoras, y Nora lo es. No me ha convencido tanto como Gwyneira, la figura central de 'En el país de la nube blanca', pero sí que me ha parecido mejor personaje que Elaine y Kura, de 'La canción de los maoríes'. En 'La isla de las mil fuentes' las tramas amorosas surgen demasiado rápido, a diferencia de lo que ocurre en otras novelas de la autora.

El amor apasionado e incondicional que experimentan algunos personajes a lo largo de pocas páginas no me gusta y me resulta muy inverosímil, contaminando mi percepción de la novela. Creo que este es uno de los mayores fallos de 'La isla de las mil fuentes'. Por el contrario, considero que uno de sus puntos fuertes se halla en lo poco previsible que es la trama: siempre discurrió por unos derroteros que, al menos yo, no intuía para nada.

Esta nueva entrega de landscape de Sarah Lark es, sin duda, la más violenta y oscura de todas las que he leído. Algunos personajes experimentan sentimientos de odio y rencor muy profundos. Al principio no me convenció este “cambio de registro”, pero poco a poco comencé a verlo de otra manera: la autora se arriesga y explora otros caminos para no caer en los tópicos más típicos del género landscape. Y, en mi opinión, casi llega a conseguirlo. Le ha faltado verosimilitud al hilo principal, y las tramas amorosas no me han convencido demasiado.

A diferencia, también, de otras novelas, las relaciones entre los personajes, en general, no son estables, sino que son ambiguas. Dependiendo de las circunstancias y del paso del tiempo, amistades profundas se disuelven; mientras que en otras ocasiones los rencores van quedando atrás, permitiendo la aparición de sentimientos más nobles. Las acciones de los personajes tampoco son siempre desinteresadas o siempre perversas. En este sentido, y diciéndolo de manera simple, no existe ningún personaje “bueno” del todo y ningún personaje “malo” del todo.

Ningún personaje me ha conquistado, salvo Nora. Los demás me han sorprendido por la cantidad de matices que presentan. Considero que Sarah Lark ha mejorado en ese aspecto con respecto a sus anteriores novelas. Sin embargo, aquí concluyen mis alabanzas: ninguno destaca por encima de los demás. Para mi, está Nora y después el resto.

En mi opinión, la trama de 'La isla de las mil fuentes' es enrevesada y retorcida. No tiene mucha verosimilitud pero se disfruta porque es al mismo tiempo impredecible y no resulta más de lo mismo para el lector. Algunos pasajes no guardan mucha lógica conforme al contexto que describen (esclavos africanos midiendo en kilómetros las distancias en una colonia inglesa), aunque son pormenores en los que pocos lectores se fijarán.

El final ha estado bien. No creo que sea tan emocionante como Sarah Lark pretende, pero sí que mantiene enganchado al lector hasta la última página. La autora ata todos los cabos sin dejar nada en el aire, algo que me ha chocado bastante teniendo en cuenta que la novela forma parte de una bilogía y que la continuación ha de estar relacionada con esta. Todo parece indicar que 'La isla de las mil fuentes' y 'Las olas del destino' se pueden leer de manera independiente sin que el lector tenga la sensación de haberse perdido algo.

Conclusión

Reconozco que me gustó mucho más 'En el país de la nube blanca' y a día de hoy sigue siendo mi novela favorita de Sarah Lark. Sin embargo, he disfrutado de 'La isla de las mil fuentes' a pesar de que no me ha convencido en su totalidad. Todavía tengo por leer 'Las olas del destino' y espero que, al menos, me guste tanto como su predecesora.

Lo mejor de 'La isla de las mil fuentes' es sin duda que no resulta predecible y que cada nuevo capítulo esconde una sorpresa para el lector. Tras escribir una trilogía, el hecho de que en la bilogía que publica a continuación logre no repetirse ni caer en los tópicos más comunes del género es algo digno de elogio. Recomiendo su lectura a los amantes del landscape.

Valoración: 7,5/10
¿Recomendada?: .

viernes, 10 de enero de 2014

Conquistadora, Esmeralda Santiago








Suma de Letras, 2.013 (primera edición 2.011)
Premios: ninguno
Precio: 21€ (6€ en edición de bolsillo)
Adquisición: regalo







"(...) siento que el espíritu de nuestros antepasados en esta tierra y soy consciente de que afrontaron sus retos con valor y curiosidad. Me satisfacen las gratificaciones del trabajo duro. Al término de cada día, me enorgullezco de cuánto he logrado".

La autora

Esmeralda Santiago es una novelista y ensayista nacida en Puerto Rico en 1.948. Su fama trasciende más allá de las fronteras de su país. En 1.961, con trece años, se mudó a los Estados Unidos. Es la mayor de una familia de once hijos. Esmeralda Santiago asistió a la Escuela de Arte Dramático de Nueva York, donde se especializó en drama y danza. Después de ocho años de estudios a tiempo parcial en colegios comunitarios se trasladó a la Universidad de Harvard donde estudió a tiempo completo. Es autora, entre otras, de la obra 'Conquistadora', publicada por primera vez en 2.011.

Sinopsis

Durante su adolescencia en España, Ana Larragoity Cubillas llega a sentir una poderosa atracción por Puerto Rico cuando lee los diarios de un antepasado colonizador. Y en los apuestos gemelos Ramón e Inocente encuentra una manera de llegar a la isla. Ana se casa con Ramón y cruza el océano para establecerse en una remota plantación azucarera, recibida como herencia por los hermanos. Aunque debe enfrentarse al calor, las enfermedades y la desolación de una tierra indómita, Ana asume la administración de la Hacienda. Pero el estallido de la Guerra de Secesión se convierte en un peligro para su sustento y su vida, amenazada por los mismos sobre los que descansa su bienestar: los esclavos, cuyas historias discurren paralelamente a la de Ana.

Mi crítica

'Conquistadora' es una novela que tenía muchas ganas de leer. La sinopsis me encandiló desde el primer momento. No había nada que me disgustase y me resultaba tremendamente atractiva. Al comienzo tiene un ritmo muy fluido que, la verdad, me sorprendió, pues esperaba una narración más pausada. Si bien fui incapaz de mantener esta sensación durante el resto de la lectura, al menos puedo afirmar que el comienzo no fue tedioso, engorroso o lento.

La obra de Esmeralda Santiago tiene cierta carga sexual que aporta un toque distintivo. Pero, sin duda, si hay algo que destaca en la novela es la protagonista: Ana. La autora se esmera en crear un personaje carismático y con determinación y lo consigue: Ana es una mujer de baja estatura y poca corpulencia que no se deja avasallar. Más bien al contrario, domina sobre las voluntades de todos los demás personajes sin que estos apenas se percaten de que están siendo manipulados.

La figura de Ana es lo que más me ha gustado de toda la novela. Todo gira en torno a ella. Es dura, fuerte, manipuladora y muy inteligente. Una mujer decidida en una época en la que las personas pertenecientes al sexo femenino apenas tenía ocasión de elegir con libertad en cuestiones importantes. Ana siempre consigue que las cosas salgan como desea y pelea por lo que considera es bueno para ella y para su familia. Pero, ¿dónde acaba la ambición y comienza la obsesión?

Ana es un personaje repleto de matices y claroscuros, muy complejo. Por un lado, sus acciones en determinados momentos se me antojaron egoístas e incluso provocadas por caprichos irracionales. Por otro lado, me encantó que no quisiera quedar relegada al papel que la sociedad de la época esperaba que cumpliera por su condición de mujer. Me gusta este tipo de personajes duros, con tesón y fuerza de voluntad, que tiene una meta y luchan para hacerla realidad. La lectura se vuelve más interesante si todo se pone cuesta arriba para el protagonista y le es complicado triunfar.

Ana sacrifica mucho por obtener lo que desea. El precio que paga es desorbitadamente alto y no puedes evitar, como lector, juzgar a ese personaje sin límites. Es una mujer conflictiva que no se detiene ante nada y resulta muy interesante a nivel argumental. La autora ha construido el universo de 'Conquistadora' para Ana. Es el mundo del personaje, de nadie más.

Esmeralda Santiago no escatima en detalles, ni tampoco ahorra al lector las biografías de ciertos personajes secundarios. Esto retrasa el desarrollo del libro y a la larga se termina convirtiendo en poco menos que un lastre. 'Conquistadora' se compone de casi setecientas páginas. En algunos tramos, centrados más en narrar el contexto histórico o los devenires de ciertos personajes secundarios, me costó mantener el interés por la lectura.

La intensidad de la novela varía considerablemente de unos pasajes a otros. El principio se sitúa en España (concretamente Sevilla) pero rápidamente la acción se traslada a Puerto Rico. La mayoría de los pasajes acontece en la hacienda/plantación 'Los gemelos', la gran obra de Ana, en la que se deja la piel durante toda su vida adulta. Transcurren años sin que suceda nada y de pronto, varios acontecimientos quedan concentrados en unos pocos días.

Un tema del que se habla mucho en el último tercio de 'Conquistadora' es la independencia de Puerto Rico y la abolición de la esclavitud en otros países cercanos, tanto del Caribe como en Estados Unidos, tras la guerra civil.

El final de 'Conquistadora' es bastante rimbombante, por decirlo de alguna manera. Muy peliculero, muy de tragedia griega, pero me ha gustado. Teniendo en cuenta cómo se han ido desarrollando los acontecimientos en la novela, tras cerrar el libro por última vez considero que ha sido un buen final, un final a la altura de la historia, coherente con la misma.

Conclusión

'Conquistadora' es una novela de cuya lectura he disfrutado, pero considero que su extensión es demasiado larga y eso, termina perjudicando a la obra. Sin duda, merece la pena leerla por el personaje de Ana, pero no encuentro más atributos que poder alabar y eso quizá sea significativo.

Este libro gustará a todos aquellos que disfruten con las sagas familiares, las novelas históricas y las tramas ambientadas en el Nuevo Mundo. No la recomiendo abiertamente porque no me ha convencido del todo. No puedo hablar de decepción, pero Esmeralda Santiago no ha superado mis expectativas con su obra.

Valoración: 6,5/10

martes, 7 de enero de 2014

Siempre a tu lado, Susan Andersen







Debolsillo, 2008 (primera edición 1.999)
Premios: ninguno
Precio: descatalogado

Adquisición: a través de libroscompartidos.com








"Volvió a clavar la vista en el detective. No le gustaba su presencia en sus vidas; no le gustaba en lo más mínimo. Ese hombretón amenazaba el statu quo, y eso era algo que, simplemente, no se hacía. El problema era que no sabía qué hacer con él".

La autora

Susan Andersen es una autora norteamericana nacida en 1.950 nacida en Washington. Trabajó en el sector dental hasta el año 1.989, cuando publicó su primera novela. Se atrevió a dar el paso tras, según la propia autora, haber recabado suficientes experiencias en su vida como para escribir un libro. Es conocida por sus novelas de género romántico, con los que ha conseguido varios best sellers. Autora de más de quince novelas, sitúa sus libros en la actualidad, normalmente en un ambiente cargado de estilo y glamour. Ha sido nominada tres veces al premio Romantic Times Magazine's Reviewers' Choice y lo ganó en una ocasión en 1.998. Ha aparecido en la lista de las diez novelas románticas más recomendadas por Amazon.com en los años 2.001, 2.002, 2.003, 2.004, 2.005, 2.006, 2.007, 2.008, 2.009 y 2.010).

Sinopsis

Beau Dupree tiene cosas más importantes que hacer que seguir a todas partes a esta niña rica, llegada a Nueva Orleáns para la inauguración del nuevo hotel de su papá. De nada le ha servido protestar, porque no se ha librado de ser su perro guardián. Beau se propone ganarse el despido, y para ello intentará sacar a Juliet de sus remilgadas casillas... En cuanto ella exija un nuevo guardaespaldas, él podrá volver a lo que realmente sabe hacer: su trabajo de policía. Pero es un plan condenado a la ruina. Cuando Juliet se suelte el pelo, demostrará que es lo bastante mujer como para manejar a Beau.

Mi crítica

He escogido leer este libro porque me apetecía desconectar un poco de lecturas densas y tener entre manos algo ligero, que me entretuviera sin obligarme a pensar demasiado. La verdad es que el argumento de 'Siempre a tu lado' me resultó curioso y me llamó la atención, por eso lo escogí de entre otras lecturas que tenía pendientes.

Tras leer el libro, he sacado varias conclusiones. La primera de ellas, que el título es bastante vago y que pudieron ponerle otro que se ajustara más a lo que el lector se va a encontrar leyendo la novela. Ni siquiera en el original su nombre es más elocuente. Susan Andersen se quedó más ancha que larga al titularlo 'Be my baby'.

La novela no se ha ajustado a lo que esperaba. La segunda conclusión que he sacado ha sido que el ritmo me ha resultado un tanto lento teniendo en cuenta la clase de obra que es y el argumento, que prometía una acción vertiginosa. Sin duda, 'Siempre a tu lado' ha sido la novela que menos he disfrutado de todas cuantas haya podido leer del género hasta la fecha.

La tercera conclusión que he sacado es que los personajes no obtienen mi aprobado. El protagonista, Beau, es engreído, arrogante, apenas se sale de los parámetros que configuran al típico galán-canalla que habita en muchas novelas románticas. A ella, Juliet, la imaginé más modosita y mojigata de lo que realmente es, pero sigue sin cuadrarme el hecho de que a veces saque a relucir una personalidad y a veces otra, dependiendo de lo que convenga a la autora y del escenario en el que se sitúe el pasaje en cuestión. A veces, Juliet anda con remilgos y a veces se desata.

La relación que se establece entre los protagonistas es un tanto caótica al principio, pero no en el buen sentido. Desde el comienzo prácticamente, Beau llama a Juliet “Capullito de Rosa” como apodo cariñoso y eso es algo que me ha sacado de mis casillas. Es simple y llanamente ridículo. Sobre todo cuando, a medida que comienzan a entenderse, este apelativo es repetido por Beau continuamente en la mayoría de sus diálogos.
Las figuras principales están peor dibujadas que en otras novelas del género; no hablemos ya de los personajes secundarios.

La cuarta conclusión que obtengo tras la lectura de 'Siempre a tu lado' es que la verosimilitud brilla por su ausencia. En otras novelas de corte romántico sucede lo mismo, pero no resulta un factor que importe tanto como para que destaque finalmente, pues la autora de turno se encarga de que otros elementos suplan esta ausencia de concordancia en la trama. Esta circunstancia no se da en la novela de Susan Andersen.

El puñado de escenas límite que salpican la trama aquí y allá me han parecido totalmente fuera de lugar. Si Susan Andersen hubiera incluido una o dos, habrían contribuido a darle un poco de vida a la trama y ayudado a avanzar algunas relaciones entre personajes de manera no original, pero sí creativa. Hubieran ayudado a aumentar el interés del lector por la lectura y hacer de la trama algo más dinámico, pero la realidad es que suceden cada dos por tres y uno termina de cansarse de persecuciones en coches veloces, balas esquivadas en el último pestañeo, malos malísimos y pesquisas cuyo rastro acaban en el tanga de una bailarina erótica.

Al igual que sucede en otras novelas románticas, las subtramas que acompañan a la principal (la historia de los dos amantes) no me terminan de convencer. En este caso, de hecho, la subtrama de la conspiración contra Juliet en mi opinión hace aguas por todas partes. La considero prescindible y predecible a más no poder.

Por último, el final me ha parecido demasiado feliz, demasiado perfecto. Los malos son muy malos y reciben su merecido. Los buenos son muy buenos y por tanto, la suerte les bendice a raudales. Un ligón como Beau, que a lo largo de las páginas no ha hecho más que pensar en pechos grandes, se convierte en monógamo prácticamente en un par de páginas. Es lo que más me ha chocado de ese final tan rematadamente predecible e inverosimil. Me da la sensación de que la autora no se ha querido complicar demasiado la vida escribiendo esta novela, y es algo que paga caro, porque aburre al lector. 'Siempre a tu lado' en realidad sólo tiene un fallo: la comodidad de la autora en detrimento de la originalidad, de salirse de lo establecido y romper los moldes.

Conclusión

Como dije anteriormente, esta ha sido la novela que menos he disfrutado de todas cuantas haya podido leer del género hasta la fecha. 'Siempre a tu lado' se deja leer sin pedir demasiado esfuerzo a cambio y es entretenida en su justa medida. Nada de lo que contiene es novedoso, interesante u original. Sin menospreciarla en demasía, considero que es más de lo mismo. Volveré a leer a Susan Andersen porque tengo otro libro suyo en la estantería. Si no, dudo que tuviera ganas de repetir tras esta experiencia.

Cliché tras cliché, cumple todos y cada uno de los estereotipos del género... ese es el principal problema de la novela de Susan Andersen, que convierte la trama en algo vacío, sin lograr despertar en el lector una mínima chispa de intriga ni emoción: todo lo que uno se imagina que sucederá, acaba ocurriendo. Me hubiera gustado mucho más 'Siempre a tu lado' si la novela hubiese sido más impredecible, diferente a lo que uno espera encontrar. No la recomiendo habiendo novelas (dentro del género y fuera de él) mucho mejores que esta.

Valoración: 5,5/10
¿Recomendada?: No.

sábado, 4 de enero de 2014

Todavía no es mañana, Mara Malibrán







Suma de letras, 2.011
Premios: ninguno
Precio: 19,50 €
Adquisición: a través de libroscompartidos.com









"Sólo Ernesto y yo sabemos la verdad, la verdad que nadie ha nombrado y que permanece oscura debajo de la mentira y el silencio y que ahora tú, yo, necesitas que exista, en este diario, que surja, se convierta en palabras y crezca".

La autora

Mara Malibrán es una autora catalana afincada en Madrid que lleva ejerciendo el periodismo desde hace treinta años. Ha dirigido medios impresos como Elle, Vogue, Mujer Hoy y XLSemanal. Actualmente es directora adjunta de la revista ¡Hola!. Al igual que las protagonistas de su segunda novela, 'Todavía no es mañana', fue a un colegio de monjas y vivió la Transición. 
En aquellos años, se licenció en Periodismo y estudió Filosofía Pura, carrera que no llegó a terminar. Hace tres años publicó su primer libro, 'La Malibrán, pasión y muerte', una biografía novelada de la famosa cantante.
Su último libro se titula 'Fortuny', otra biografia novelada sobre Mariano Fortuny y Madrazo y su época.

Sinopsis

La lectura fortuita de una frase en un libro escogido al azar una tarde de tedio devuelve a la memoria de Begoña todo el mundo de su infancia, un pasado que se había esforzado en arrinconar: Sus años en un colegio religioso en uno de los mejores barrios del Madrid de los años cincuenta. Su relación con Carmen, su única amiga, cuya franqueza y espontaneidad la atraen como un imán y cuyo único defecto es su fascinación por Matilde, una niña de las «otras», las «gratuitas», que incomprensiblemente parece no avergonzarse de su condición de pobre y mantenida.

Mi crítica

Lo primero que pensé tras leer las primeras páginas de 'Todavía no es mañana' es que la autora hace gala de un estilo narrativo que me llamó la atención. Un estilo intimista y personal. Más adelante, comienza a vislumbrarse un poso de pesimismo en la narración que sobrecoge en ocasiones. Esperaba, francamente, una novela escrita en un tono más expositivo.

'Todavía no es mañana' comienza hablándonos de Begoña, una de las protagonistas. Su mundo interior refleja una calma tensa que parece poder explotar en cualquier momento. Además, se señalan las carencias de un matrimonio sin comunicación del que tan sólo queda la cáscara, si es que alguna vez hubo algo. Al igual que sus padres, Begoña y su marido siguen unidos por inercia, sin que ninguno de los dos realmente esté implicado. Esto podría aplicarse también a la vida de la propia Begoña, que se deja arrastrar por la corriente y por el pesimismo desesperanzador.

Siempre hay una primera vez para todo: esta ha sido la ocasión en que más rápido he sentido una profunda antipatía por la protagonista de todas las novelas que he leído. Mara Malibrán hace demasiado bien su trabajo construyendo un personaje trastornado, atrapado por su pasado y por remover lo que ha le ancla a él. Condiciona su forma de ser, la manera en que se enfrenta al mundo, su forma de tratar a la gente. Una terrible obsesión que pasa factura a la novela y al lector. Al menos en mi caso, Begoña no me inspiró sentimientos de compasión. Con semejante protagonista, la novela se me hizo cuesta arriba desde el primer momento.

'Todavía no es mañana' está ubicada en dos épocas. Por un lado, la década de los cincuenta, cuando las tres protagonistas (Begoña, Carmen y Matilde) son niñas y van al mismo colegio de monjas. Por otro lado, la década de los setenta, a punto de comenzar la Transición, momento en que Carmen y Begoña se reencuentran tras haber estado años sin saber nada unas de las otras.

Begoña era una “niña bien” y Matilde una “gratuita”, es decir, una alumna de bajo estrato social que estudia en un colegio de pago sin tener que abonar las tasas correspondientes a cambio de realizar las tareas domésticas que las monjas le impusieran. Esta diferencia se hace muy patente porque Begoña se encarga constantemente de recordárselo al lector. Esta reiteración termina cansando, y mucho. Begoña siente celos de Matilde por la estrecha relación que mantiene con Carmen, y su única vía de escape ante estos sentimientos es buscar una excusa para ningunearla.

Cuando la autora narra los pasajes que se centran en Begoña, se me hacía difícil leer la novela pues ver el mundo a través de los ojos de este personaje por el que no sentía ninguna empatía (más bien todo lo contrario) era desagradable.

Por suerte, más adelante la acción se centra en las otras dos protagonistas, Matilde y Carmen. Su modo de enfrentarse al mundo no podía ser más distinto del de Begoña: ambas entregan sus vidas a causas en las que creen y viven conforme a unos principios que sienten y reivindican. Asimismo, nuevos personajes entran en escena, algo que la trama pedía a gritos, en mi opinión.

La novela adquiere un tinte político al que no escapa prácticamente ningún personaje. En aquella época de cambios, con la Transición tan cercana, el progreso y el conservadurismo de los diferentes personajes les hace situarse a uno u otro lado. No esperaba encontrar unas posturas tan enfrentadas, partidos políticos que rigen destinos y vidas. Llegados a cierto punto, se me hizo bastante cuesta arriba continuar con la lectura, pero no quise abandonarla así que continué, sin ganas.

Estos temas tan trascendentales y serios contrastan con las anécdotas, en primera instancia inocentes, que la autora sitúa en la infancia de las protagonistas. Los hilos que unen presente y pasado están encadenados por una serie de secretos que, a mi juicio, resultan ser lo mejor de la novela. En mi opinión, la resolución de la trama hace que la novela vaya de menos a más. Al final, estas incógnitas serán desveladas haciendo que el cierre de la obra sea aceptable.

Conclusión

La novela de Mara Malibrán es una lectura melancólica que contagia emociones poco entusiastas al lector. 'Todavía no es mañana' es una novela demasiado intimista para mi gusto y está abordada desde una perspectiva muy pesimista. Además, el tono político del que se tiñe la trama no ayudó a que mi percepción de la novela pudiera ser mejor. Esas cuestiones me resultan muy poco atractivas en las novelas.

La novela de Mara Malibrán trata de cómo el pasado redunda en el presente de una manera muy intensa. Tanto, que casi es surreal. Amistades frustradas, odios, venganzas y rencores: unos hilos contaminados que unen, sin que ninguno pueda remediarlo, a todos los personajes que intervienen en la novela. Este pasado inunda con sus acontecimientos una serie de vidas que quedan marcadas para siempre y del que jamás podrán escapar.

No me ha gustado, la verdad, y por esta razón y por todas las que he ido desvelando a lo largo de la reseña, no la recomiendo.

Valoración: 6/10
¿Recomendada?: No.

miércoles, 1 de enero de 2014

La hija del sepulturero, Joyce Carol Oates








Alfaguara, 2.008 (primera edición 2.007)
Precio: 24,50 €
Premios: ninguno
Adquisición: propia








"En la vida animal a los débiles se los elimina pronto."

La autora

Joyce Carol Oates nació en Lockport, Nueva York, en 1.938. Es una de las grandes figuras de la literatura contemporánea estadounidense. Ha sido galardonada con muchos premios, como el National Book Award, el PEN/Malamud Award y el Prix Fémina Étranger. En 2.011 recibió de manos del presiente de Estados Unidos Barrack Obama la National Humanities Medal, el más alto galardón civil del gobierno estadounidense en el campo de las humanidades y, en 2.012, el premio Stone de la Oregon State University por su carrera literaria. Es además una de las más firmes candidatas recibir el Premio Nobel de Literatura. Ha escrito más de cincuenta novelas, entre las que destacan 'Puro fuego', 'Un jardín de placeres terrenales', 'La hija del sepulturero', 'Mamá', 'Bellefleur', 'Ave del paraíso', 'Memorias de una viuda' y 'Una hermosa doncella'.

Sinopsis

En 1.936, los Schwart, una familia de inmigrantes desesperada por escapar de la Alemania nazi, se instala en una pequeña ciudad de Estados Unidos. El padre, un profesor de instituto, es rebajado al único trabajo al que tiene acceso: sepulturero y vigilante de cementerio. Los prejuicios locales y la debilidad emocional de los Schwart suscitan una terrible tragedia familiar. Rebecca, la hija del sepulturero, comienza entonces su sorprendente peregrinación por la «América profunda», una odisea de riesgo erótico e intrépida imaginación que la obligará a reinventarse a sí misma.

Mi crítica

'La hija del sepulturero' se convirtió en un relativo éxito de ventas durante el año 2.008 gracias al boca-oreja. Lo cierto es que me llamaba mucho la atención esta autora en cuanto supe de ella. No sólo por lo prolífico de su trabajo, sino por las anécdotas que se han ido recogiendo sobre ella a lo largo de los años. Los rumores apuntan a que el mismísimo Truman Capote tenía enfilada a Joyce Carol Oates. La envidia corroía al escritor de 'A sangre fría' debido a la velocidad con que esta mujer publicaba. Y no sólo se tendría que envidiar la velocidad, sino que la rapidez con que escribe no le impide hacerlo con calidad. Estamos ante una portento literaria. 

La novela de Joyce Carol Oates cuenta con más de seiscientas páginas que se estructuran en tres grandes bloques. Cada bloque está débilmente relacionado con el anterior, por lo que bien podrían haber formado parte de tres novelas distintas aunque íntimamente relaccionadas: una trilogía. Para mí, 'La hija del sepulturero' se convirtió en eso: un gran libro compuesto de tres partes bien diferenciadas. Personalmente, la primera me pareció muy entretenida, emocionante e incluso soberbia en algunos pasajes, la segunda se hace muy cuesta arriba y la tercera y última me pareció mejor que la anterior, pero por desgracia no logró a alcanzar el nivel de los primeros capítulos. 

Algunos críticos han señalado que 'La hija del sepulturero' es una obra magnífica, y a la vez un homenaje a los folletines del XIX , no sólo por su extensión y por la absoluta linealidad temporal sino por ese 'algo' oscuro que impregna sus páginas. Dolor, desesperación, incluso morbo. Esto último, no forma parte de lo que uno puede esperar de algo escrito en el XIX, pero sí en el XXI. El morbo es un elemento más que presente en la novela. Morbo violento, morbo sexual y toda clase de conjugaciones imaginables. Aviso de que la autora se recrea en pasajes más que duros. 'La hija del sepulturero' es un libro duro y difícil, pero bello al mismo tiempo y no sabría explicar por qué. 

Una pena que, en ocasiones, sobre todo durante el ecuador de sus páginas, se me hiciera tan lenta la narración. Se me quitaron las ganas de seguir leyendo porque la trama, que tan bien rumbo llevaba, lo pierde y da la sensación de que ya no va a ningún lado. Soy consciente de que es complicado mantener el ritmo, la intriga y la emoción a tan altos niveles a lo largo de tantas páginas, pero 'La hija del sepulturero' me ha resultado una de las novelas más irregulares que haya podido leer jamás. Una lectura de la que disfrutaba a ratos, interrumpidamente. 

Joyce Carol Oates no peca de ser sensiblera precisamente. Me gustó el hecho de que la novela estuviera escrita sin demasiadas pretensiones. Al menos, esa fue la impresión que me dio. Sin que intente persuadir a nadie, convencer a nadie, enseñar a nadie nada, la autora va relatando su historia. Simplemente está escrita para ser leída, para ser paladeada. En una palabra: para ser disfrutada pese a que, tal y como lo mencioné anteriormente, durante algunos pasajes esto casi se convirtiera en misión imposible. 

Rebecca, la hija del sepulturero, es el hilo conductor de la novela a lo largo de seiscientas páginas. Una niña, después mujer, maltratada y repudiada por ella misma y por todos. Una visión fatalista de la vida en carne y hueso que cambia cuando menos lo espera el lector. Rebecca parece haber sido creada con un solo propósito: mostrar lo que realmente significa el verbo sobrevivir. Y es que a eso se dedica, desde bien pequeña, y no vive para otra cosa. 

No es una historia de superación, sin embargo: en ningún momento el lector es testigo de una Rebecca orgullosa de sus hazañas, jactándose de escapar a los embistes del destino, preparada para encajar el siguiente golpe. No. Ella sólo se limita a huir del peligro, a evitarlo, a vivir lo más tranquila posible, mientras el pasado se convierte en una espiral que intenta atraparla, y los fantasmas regresan una y otra vez para atormentarla. 

Conclusión 

'La hija del sepulturero' es una novela repleta de claroscuros, tanto en su estilo, como en su fondo, como en sus intenciones. Y también, en la valoración que hago del conjunto. La primera parte es tan buena y la segunda parte es tan aburrida que intentar hacer una media o buscar un punto de encuentro es casi imposible.

Dejo al juicio de cada uno decidir qué hacer con esta novela de Joyce Carol Oates, si darle una oportunidad o no. Es dura. Es sencilla. Es complicada. Es fácil. Es difícil. Es tierna. Es aburrida. Es apasionante. Es recomendable... y no lo es.
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