"Es curioso, pero en ese momento lo veo todo con claridad. ¿Estoy destrozada? Sí. ¿Me he convertido en una víctima? Sí, en cierta manera. ¿Tengo miedo? Siempre. ¿Todavía ansío, en el fondo, largarme de aquí? Por supuesto que sí. Pero no puedo. Sam y yo hemos construido una vida para Joy. No es perfecta, pero es algo. La felicidad de mi familia significa para mí más que la posibilidad de empezar de nuevo".
La autora
Lisa See nació en París en 1.955 y se crió en el seno de una familia china asentada en Estados Unidos desde tiempo atrás. Biznieta del patriarca del Chinatown de Los Ángeles, durante trece años fue corresponsal en la costa Oeste del semanario Publishers Weekly. Sus artículos han aparecido en medios como The New York Times, Los Angeles Times y The Washington Post. En 2.005, 'El abanico de seda' se convirtió en un best seller internacional y recibió además numerosos premios. Este éxito se vio confirmado con su siguiente novela. Lisa See vive en Los Ángeles con su marido y sus dos hijos.
Sinopsis
Hacia el año 1.937, Shanghai está considerada el París del continente asiático. En la sofisticada y opulenta ciudad, donde conviven mendigos, millonarios, gángsters, jugadores y artistas, la vida sonríe a las hermanas Pearl y May Chin, hijas de un acaudalado hombre de negocios. De temperamentos casi opuestos, las dos son hermosas y jóvenes y, pese a haber sido criadas en el seno de una familia de valores tradicionales, viven con la sola preocupación de asimilar lo que llega de Occidente. Visten a la última moda y posan para los artistas publicitarios, que ven en el retrato de las hermanas la proyección de los sueños de prosperidad de todo un país. Pero cuando la fortuna familiar sufre un golpe irreversible, el futuro de Pearl y May se tiñe de precariedad e incertidumbre.
Mi crítica
'Dos chicas de Shanghai' es una novela de la que había leído muy buenas críticas. Quería leer algo de Lisa See, incluso tenía apuntada en mi Lista de Deseos otro título de la autora: 'Sueños de felicidad'. Sin embargo, mi experiencia con la novela que reseño en esta entrada ha sido desfavorable, por lo tanto, he decidido borrar el otro título y dudo que lea algo nuevo de Lisa See... al menos, por un tiempo.
El comienzo me gustó. 'Dos chicas de Shanghai' es diferente a todo lo que haya leído ambientado en la China de la primera mitad del siglo XX: en la obra de Lisa See, en lugar de exaltar la tradición frente a un mundo cambiante, o priorizar lo oriental sobre lo occidental, en este libro sucede lo contrario.
Las protagonistas son dos jóvenes chinas, hermanas: Pearl y May. Por los nombres, en absoluto chinos, el lector recaba una pista sobre cómo son: muy proclives a exaltar lo occidental y lo moderno. En efecto, son dos muchachas guapas, que lo tienen todo y que se divierten posando para los fotógrafos y los pintores de la época, haciendo trabajos publicitarios y conociendo a todo tipo de personas interesantes en esos círculos de artistas tanto europeos como chinos.
Sin embargo, todo cambia cuando los japoneses invaden Shanghai a finales de los años treinta. El destino les tiene preparada una encerrona, pues tendrán que aprender a vivir sin los lujos, sin todo aquello que conocían y que daban por sentado. Se acabó la diversión, el placer, lo mundano.
Una vez llega esta parte de la novela, las cosas se empezaron a torcer para mi. 'Dos chicas de Shanghai' se me hizo monótona, pues las protagonistas pasan por una fase en la que su vida, tras el cambio radical, se asienta de una manera aburrida y sin gracia. No me enganché a la lectura y tenía que forzarme un poco para retomar la lectura. Tampoco me animaron a seguir leyendo aquellas descripciones tan detallistas de China City, una zona de Los Ángeles.
Lo cierto es que la novela de Lisa See no es fácil de leer. Es dura, y triste pues el lector ve sufrir a los personajes principales. En ocasiones, me pareció que la autora les hacía pasar por situaciones desfavorables un tanto gratuitamente, pero en realidad todo lo que sucede en la obra tiene un propósito. Lisa See crea unos personajes profundos y bien caracterizados a los que saca partido creando ese tipo de adversidades. Cada hermana tiene su propia personalidad, y el vínculo que Lisa See crea en torno a ellas está muy bien llevado a lo largo de toda la obra. No obstante, uno de los principales temas de 'Dos chicas de Shanghai' es precisamente ese, la relación entre Pearl y May a través de los años y de las circunstancias cambiantes.

En la novela también se toca la situación que vivían los chinos emigrantes en los Estados Unidos en las décadas de los años treinta, cuarenta y cincuenta. Ya estuvieran en el país legal o ilegalmente, las condiciones en las que eran tratados casi todos eran bastante deplorables. Lisa See no esconde que la comunidad china suele mostrar un comportamiento cerrado y endogámico, es algo que queda muy patente en esta novela. Matrimonios concertados, hijos de papel, mano de obra barata... seres humanos comprados y vendidos como si se trataran de mercancía, en condiciones muy similares a las de la esclavitud. Una cultura milenaria que poco ha cambiado en ciertos aspectos, por mucho que algunos hayan tratado de escapar de ella, por mucho que Shanghai fuese una vez una ciudad moderna y cosmopolita a la que llamaban la París asiática.
La acción avanza en el tiempo, pero en el fondo, la situación de ambas hermanas apenas cambia con el transcurso de los años y de las páginas. Sutilmente sí, a un ritmo muy pausado. Los sentimientos no son los mismos, pero la rutina se instala en las vidas de ambas, haciendo que la novela, en mi opinión, se estanque bastante. La rebeldía da paso a la resignación y esa misma a una especie de ligera satisfacción. Una vida que no es lo que ellas esperaban, pero mejor eso que la muerte.
Las hermanas tienen sus más y sus menos durante ese tiempo. La novela tiene un halo un tanto pesimista, a pesar de que en ciertos pasajes no lo parezca tanto. La autora juega con las ilusiones de sus personajes y de sus lectores (bajo mi punto de vista) porque otorga la suerte para después arrebatársela de manera un tanto cruel y fortuita.
Al igual que sucede en 'El sabor prohibido del jengibre', en la novela de Lisa See se trata el tema de las brechas intergeneracionales que se dan entre los padres emigrantes y sus hijos nacidos en el país al que acuden en busca de una vida mejor. Sin embargo, la manera en que se plantea esta situación no es ni por asomo tan atractiva en 'Dos chicas de Shanghai' como en la obra de Jamie Ford. Considero que es mucho más acertado tratar este tema bajo el punto de vista del niño, y no desde la perspectiva de sus padres pues tiene un abanico más amplio que ofrecer al lector.
A pesar de que el recurso que se saca la autora de la manga al final para dar un giro a los acontecimientos pasados me ha parecido una buena estrategia para sorprender al lector, se veía venir en cierta manera. El final no me ha gustado mucho. Creo que es bastante abrupto, dejando la puerta abierta a una posible continuación que desde luego no voy a leer. No me gustan demasiado este tipo de cierres.
Conclusión
El comienzo de 'Dos chicas de Shanghai' me gustó mucho y considero que la idea de la que parte la novela es atractiva, sin embargo algo sucedió por el camino que me perdió y no volví a recuperar las ganas de seguir leyendo. Si Lisa See hubiese tomado otras decisiones con respecto al argumento, otro gallo habría cantado.
Ni lo recomiendo ni lo dejo de recomendar. La decisión está en cada persona que lea esta reseña.
Valoración: 6,5/10